“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

“Estoy inaugurando en la Argentina la literatura anticlericalosa. En todos los países católicos existe y aquí es una vergüenza. Los eclesiásticos, como toda sociedad humana, tienen sus defectos, abusos y ridiculeces y si no existe un contraveneno, el córrigo-ridendo-mores, campan con todos sus respetos, como una murga cualquiera”.

Padre Leonardo Castellani


martes, 3 de diciembre de 2013

Los dos fósforos, por Robert Louis Stevenson




Una vez hubo un hombre que viajaba por los bosques de California, en la esta­ción de la sequía, cuando el viento soplaba fuerte. Había cabalgado mucho tiempo y estaba cansado y enojado, y se apeó del ca­ballo para fumar una pipa. Buscó en los bolsillos y vio que solo tenía dos fósforos. Raspó el primero y éste no se encendió.

—Lindo estado de cosas —dijo el viaje­ro—. Me muero por fumar y no me queda más que un fósforo, que tampoco podré en­cender. ¿Habrá en la tierra un ser más desdi­chado que yo? Sin embargo —pensó el via­jero—, tal vez pueda encender este fósforo y fumar mi pipa y tirar en el pasto la ceni­za. El pasto podría encenderse porque está seco como un leño y acabaría por prender fuego a ese roble que está a unos pasos y después a ese pino lleno de musgo que ar­dería hasta la copa, y la llama, esa larga antorcha, sería blandida por el viento y arrasaría todo el bosque. Oiré el rugir del viento y del fuego y tendré que espolear mi caballo para salvarme de la muerte y el in­cendio me perseguirá por los montes. Veré este grato bosque ardiendo día tras día y la hacienda calcinada y los arroyos secos y los granjeros arruinados y los niños sin ho­gar. ¡Qué terrible destino el de este momento!

Raspó el segundo fósforo, que tampoco encendió.


—Loado sea Dios —dijo el viajero, y guardó la pipa en el bolsillo.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...