“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

martes, 13 de diciembre de 2016

"Reconocimiento"

Reconozcamos al verdadero Bergoglio
 y los frutos de la iglesia conciliar…







El outlet de la misericordia y del perdón




Extractos del artículo de Antonio Caponnetto sobre la última guarangada bergogliana, “Misericordia et misera”:


En la práctica, y bien escondido tras los ropajes de la indulgencia, esto derivará en una banalización de tan tremenda falta moral [el aborto], en una relativización y des-solemnización tanto del homicidio como de su eventual condonación sacramental. El cura qualunque –falto como suele estar de cualquier seria formación católica- que reciba en confesión a un abortista dispensará la absolución al homicida sin otra carga que traer a la parroquia algún alimento no perecedero para los pobres.
Lo mismo sucederá si se confiesa un adulterio o una vida contranatura o la práctica activa del travestismo. Alerta punitivo al tope, en cambio, si alguien llegase a reconocer, tras la extinta celosía del confesionario, que se entusiasmó en una corrida de toros (a favor del torero) o que contaminó la acera de su casa arrojando algún residuo sin reciclar.
La gravitas, aquella noble virtud que significaba peso, responsabilidad, severidad y seriedad, y que tan vinculada a la piedad estaba, quedará excluida del horizonte del penitente y del ministro. Es que la misma Carta Misericordia et Misera, que en buena hora “recomienda mucho [al clero] la preparación de la homilía y el cuidado de la predicación”[6], nada dice del celo que debe tenerse para administrar correctamente el sacramento de la penitencia o confesión, devenido hoy, en la generalidad de los casos,en un diálogo insustancial,consensuado y mecánico con el clérigo de turno.
En la cosmovisión bergogliana –y hasta aquí no cabe reproche- está claro que el confesionario no puede ser un salón de torturas. Pero tampoco puede ser una cafetería en la que dos conocidos se dan al charlismo amistoso y se despiden hasta próxima ocasión. Con sapiencia decía Louis Veillot, que el respetuoso y reverente atractivo de los tradicionales confesionarios, más consistía en estar ellos salpicados de penas, vergüenzas y dolores que chorreados con la sangre de un mártir. Es el estar rodeados de adoloridos arrepentimientos lo que suscita su búsqueda en el alma sana. No el parecerse a las cabinas de un cyber en la que se entra y se sale para hacer un poco de vida social y otro poco de humana catársis.
La confesión tiene pautas, condiciones, requisitos, exigencias. San Juan Nepomuceno es el Patrono de los Confesores, no Frantz Fanon. Y desde siempre se enseñó en la doctrina católica que existe la disciplina; esto es la posibilidad y la necesidad de una pena, de una sanción, de un castigo. Bienvenidas todas las formas del suaviter que la prudencia del clérigo juzgue conveniente. Bienvenido incluso el ritmo armónico y pedagógico de las fórmulas, tan descuidado. Mas recuérdese que fue Santo Tomás el que escribió con acierto: “A los hombres bien dispuestos se les induce más eficazmente a la virtud recurriendo a la libre persuasión que a la coacción. Pero entre los mal dispuestos hay quienes sólo por la coacción pueden ser conducidos a la virtud. ( Suma Teológica, I-II, q. 95, a. 1).

Paralelismos


Un escritor bastante inflado por los conservadores.



Uno que vuelve y otro que se va. El que vuelve (enhorabuena) es Mel Gibson a lo que mejor sabe hacer, dirigir películas; el que se va -de boca- es Juan Manuel De Prada, cansado y exacerbado según parece por sus propios detractores, que congratulándose del regreso del excelente director de cine, lanza un brulote petulante poco digno de su pluma generalmente demorada y, aunque cáustica, inteligente, dándonos ahora un artículo que más bien parece excretado por algún escriba de ese sonajero del diablo que es la Radio Cerianidad. Lejos cae de insultadores con más clase, de vituperios nada procaces y de las defensas de las buenas causas de nuestros Ramón Doll o Ignacio Anzoátegui, por ejemplo (y hasta de un Borges que sabía “el arte de injuriar”), a los cuales el español en cuestión no podría “paralelizarse”. De Prada defiende mal una buena causa. Veamos su artículo, al cual le agregamos nuestros comentarios (en rojo):

Vuelve Gibson

Si mañana resucitase Plutarco y se ofreciese a escribir mi biografía, sólo le pediría que escribiese de forma paralela la de Mel Gibson, un artista como la copa de un pino, un carca glorioso, un macho alfa (¿?) sin parangón en el globo terráqueo, un genio desembridado y sufriente al que han intentado mil veces crucificar. Pero Gibson cuenta con un Dios que sabe cómo salir de la tumba; y, aunque le lluevan ostias hasta en el carné de identidad (¡!), se levanta una y otra vez, viril y tumefacto, carcajeándose de todos los boquimuelles de la corrección política, meándose encima de todos los moderaditos de corazón duro y polla blanda (¡!) que ponen el grito en el cielo cada vez que Gibson suelta una procacidad o un improperio. Va por vosotros este artículo, patulea. (Lo que hace De Prada es simplemente identificarse con Gibson para despotricar contra sus propios impugnadores. Dedicar todo este espacio con improperios para los “moderaditos” no hace otra cosa que agrandarlos y darles una categoría que no tienen. Quien en verdad es el peor enemigo y no sólo de Gibson sino de cada uno de nosotros mismos somos precisamente nosotros mismos, nuestro hombre viejo que se resiste a negarse a sí mismo y tomar la cruz.)
Cuando ya parecía muerto y enterrado, vuelve Mel Gibson a la dirección con Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge), una película que mientras escribo estas líneas aún no he visto; pero ni siquiera necesito verla para intuir (¡para saber!) que será grandiosa (Por lo que sabemos De Prada pretende saber de cine, pero realmente sus opiniones al respecto distan mucho de ser lo autorizadas o convincentes que se suponen. En esta película de Gibson el héroe es un adventista y pacifista. ¿Dónde ha quedado su catolicismo? Al glorificar a este personaje lo único que hace es dar un mensaje ecuménico muy a gusto de los norteamericanos que aman la libertad religiosa y lo importante es “creer en Dios, sin importar la religión”; en estos últimos tiempos Gibson las va mejor con los protestantes –y, por lo que sabemos, con algunos judíos- que con los católicos), porque Gibson guarda en el pecho la llama del arte, que ninguno de esos mequetrefes que lo detestan podrá apagar jamás. Mel Gibson está inspirado por Dios (lo estuvo en sus dos grandísimas películas católicas, “La Pasión de Cristo” y “Apocalypto”, ¿lo está ahora?), alumbrado y calcinado por Dios; y aunque lo hayáis relegado al ostracismo, aunque lo hayáis metido en todas vuestras apestosas listas negras, aunque  hayáis conseguido que las masas cretinizadas abominen de su figura y lo tachen de machista, racista y no sé cuántas chuminadas más nunca podréis acallar su genio (cierto, ¿pero no es el mismo Gibson que con sus propios desbandes ha atentado también contra su genio?), que es como un magma ardiente que anega vuestra insignificancia de mingafrías, vuestra inepcia de eunucos que saben cómo se hace pero no pueden hacerlo. Y Gibson, que sabe cómo se hace y puede hacerlo con la misma facilidad con que se tira un pedo (sic), os va a golpear de nuevo con su arte hiperbólico de león rugiente (sic) que jamás podréis domesticar, con su desmesura épica y su arrogancia de cisne negro que levanta majestuoso el vuelo cuando ya creíais que lo habíais derrotado. Tendréis que inclinar vuestra testuz de bueyes capones ante la apoteosis de este toro salvaje que brama y embiste (¿y cómo termina el toro? Este español suponemos que lo sabe…); tendréis que morderos los lagrimones de la rabia y la impotencia, mientras os coméis atildadamente vuestra ración de alfalfa posmoderna, mientras seguís escudriñando las cagarrutas del arte anémico, asténico y sistémico que habéis entronizado. Y veréis de nuevo el humo de las ofrendas de Gibson alzarse orgulloso hasta el cielo, como Caín veía el humo de las ofrendas de Abel, mientras os corroe la envidia(¡¡¡!!!).
Nunca pudisteis perdonarle que fuera un católico acérrimo (cierto), de los que rezan en latín (por lo que sabemos, Gibson ha abandonado la práctica de la religión y se ha transformado en un pecador público), y follan a chorro libre (esa “libertad” que exalta De Prada lo ha llevado a Gibson al adulterio, al divorcio, al concubinato, a perder la mitad de su fortuna y a la necesidad de salir a protagonizar películas horrorosas y demorar su regreso a la dirección); nunca pudisteis soportar su versión salvaje de la Pasión de Cristo (¿salvaje o realista?), cuyos fotogramas caían sobre vuestra alma lechuguina y bardaje como el agua bendita cae sobre la piel del poseso; nunca pudisteis tolerar que se atreviera a filmar una película tan aguerrida y desorbitada, tan crudamente humana, tan desvergonzadamente divina (de acuerdo). ¡Estabais tan cómodos y satisfechos con ese catolicismo meapilas y sentimentaloide, almibarado y mansurrón, que predican los curas modositos! (cierto) Y justo cuando parecía que la batalla la teníais ganada llegó aquella película terrible, aquel insulto a vuestro humanismo sin Dios, aquel chafarrinón de sangre eucarística cayendo sobre vuestro traje de domingo sin misa (bien dicho). Pusisteis entonces a funcionar vuestra máquina de fango sobre aquel australiano (Gibson no es australiano, sino estadounidense) integrista (por su vida pública no lo parece) y macho (¿en qué sentido?); y como el australiano (que no, que es norteamericano, ¿te enteras?), además, turbulento y asaltacamas, colérico y borrachuzo, conseguisteis convertirlo en un apestado ante los ojos del mundo,  incluidos los ojos de muchos católicos puritanos que han olvidado que Dios se regocija llevando sobre sus hombros a la oveja descarriada que llora y pide perdón por sus pecados (cierto, no condenamos a Gibson, pero tampoco lo exaltemos ni lo pongamos por modelo, como parece hacer De Prada, sólo porque es lo opuesto a los que llama “moderaditos” y “meapilas”). Pero mientras el apestado Gibson era escarnecido y vituperado, mientras caía por los despeñaderos del descrédito y la ignominia, mientras todos los cretinos del planeta arrojaban paletadas de tierra, escándalo y olvido sobre el maldito que había osado proferir tantas blasfemias contra la religión de la corrección política, Dios seguía inspirándolo, alumbrándolo, calcinándolo con su beso de amante y de padre. Y aquí lo tenéis de nuevo, raza de víboras, redimido en la sangre del Cordero y dispuesto a seguir aturdiéndoos con su arte sin parangón, su arte hiriente y montaraz como un látigo de fuego (veremos).
Y, además de estrenar película, Mel Gibson anuncia que está preparando una continuación de la Pasión (Gibson no ha anunciado tal cosa; y ya muchos anuncios de posibles filmes de Gibson –entre ellos Cristiada- se dieron pero no ha realizado finalmente ninguno. Dios quiera que siguiera la vida de Cristo de la misma forma inspirada en que lo hizo), para celebrar que cree en un Dios que sabe salir de la tumba (bueno, si rehiciera su vida sería más demostrativo de su fe; las películas que hizo y produjo últimamente no demuestran eso), y también sacar de ella a los apestados que el mundo entierra. Preparaos, patulea, porque vuelve Gibson, y os va a partir la jeta a pollazos (el optimismo visceral de De Prada se da de frente con la realidad; es sabido que luego de la Pasión los distribuidores –que sirven a sus amos judíos- boicotearon mayoritariamente Apocalypto. No otra cosa sucedería en mayor escala con otra obra católica, por buena que sea. Sin dudas se verían enormemente contrariados los supuestos personajes a que De Prada alude, pero el logro de Gibson no estaría dado en su condición de “macho”, “borrachón” y “asaltacamas”, pues sabemos que en tiempos de realizar “La Pasión” era un católico de la Tradición que rezaba la misa tridentina en el set de filmación).

Finalmente, De Prada parece confundir las cosas y oponer al catolicismo almibarado, sentimentaloide y mansurrón de Hollywood o Zefirelli, la figura misma de Gibson en su turbulenta vida, cuando el modelo para el católico –que bien propuso el mismo Gibson- es el Cristo de su película. Además el héroe de su película es un típico WASP, más cerca del Hollywood de De Mille que de su “Pasión”.  Ciertamente, los artistas suelen ser personajes tormentosos y nada ejemplares. Por eso debemos entender lo que nos dicen sus obras, donde suelen elevarse por encima de sí mismos. Así por ejemplo, quizás le convendría a De Prada, en vez de admirar las bravatas de Gibson –a quien siempre hemos defendido por su coraje y su talento, y por quien rezamos para su completo regreso al único redil- recordar otro católico modélico propuesto por Chesterton y que el Padre Castellani describía de esta manera:


"Chesterton no ha perdido su inveterada afición al símbolo. El Padre Brown es el Católico tal como lo ven los ojos protestantes y tal como es en realidad, el católico visto por fuera y por dentro. El curita petizo, cara de luna, simple, distraído, insignificante, extraño y vago ('Oh, you líttle celibate simpleton!', solteroncito zonzo, le dice Flambeau en el momento en que creyendo haberlo vencido está en realidad en sus manos), es un ser soportable y bueno, pero que se deja a un lado hasta que se llega a un atolladero. Pero cuando se llega a un atolladero (y todo mortal llega por lo menos a un Atolladero), entonces el curita tonto se crece como un campanario, dice una palabra extraña, una palabra misteriosa que es una explosión de magnesio que ilumina todo: porque ve las cosas como son, y los otros sólo las apariencias" ("Crítica Literaria", II, Gilberto K. Chesterton – La Apologética, D!CTIO, Bs. As., 1974, p. 142).

viernes, 25 de noviembre de 2016

LOS MODERNISTAS PROLONGAN LA MISERICORDIA PARA CON LA NEO-FSSPX





DECLARACIÓN DE MONSEÑOR LEFEBVRE DE 21-11-1974
SEGÚN LA CASA GENERAL DE LA (NEO) FSSPX (ACÁ)


Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma, a la Roma católica guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias al mantenimiento de esa fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad. 

Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de éste salieron. 

Todas esas reformas, en efecto, contribuyeron y contribuyen todavía a la demolición de la Iglesia, a la ruina del Sacerdocio, al aniquilamiento del Sacrificio y de los Sacramentos, a la desaparición de la vida religiosa, a una enseñanza naturalista y teilhardiana en las universidades, los seminarios, la catequesis, enseñanza nacida del liberalismo y del protestantismo, condenada repetidas veces por el magisterio solemne de la Iglesia. 

Ninguna autoridad, ni siquiera la más elevada en la Jerarquía, puede constreñirnos a abandonar o a disminuir nuestra fe católica claramente expresada y profesada por el magisterio de la Iglesia desde hace diecinueve siglos. 

'Si llegara a suceder, dice san Pablo, que nosotros mismos o un ángel venido del cielo os enseñara otra cosa distinta de lo que yo os he enseñado, que sea anatema' (Gál. 1, 8). ¿No es esto acaso lo que nos repite el Santo Padre hoy? 

Y si una cierta contradicción se manifestara en sus palabras y en sus actos así como en los actos de los dicasterios, entonces elegimos lo que siempre ha sido enseñado y hacemos oídos sordos a las novedades destructoras de la Iglesia. 

No es posible modificar profundamente la “lex orando” sin modificar la “lex credendi”. A la misa nueva corresponde catecismo nuevo, sacerdocio nuevo, seminarios nuevos, universidades nuevas, Iglesia carismática, pentecostal, todas cosas opuestas a la ortodoxia y al magisterio de siempre. Habiendo esta Reforma nacido del liberalismo, del modernismo, está totalmente envenenada; sale de la herejía y desemboca en la herejía, incluso si todos sus actos no son formalmente heréticos. 

Es pues imposible a todo católico consciente y fiel adoptar esta Reforma y someterse a ella de cualquier manera que sea. La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica, para nuestra salvación, es el rechazo categórico a aceptar la Reforma. 

Es por ello que sin ninguna rebelión, ninguna amargura, ningún resentimiento, proseguimos nuestra obra de formación sacerdotal bajo la estrella del magisterio de siempre, persuadidos de que no podemos prestar un servicio más grande a la Santa Iglesia Católica, al Soberano Pontífice y a las generaciones futuras. 

Es por ello que nos atenemos firmemente a todo lo que ha sido creído y practicado respecto a la fe, las costumbres, el culto, la enseñanza del catecismo, la formación del sacerdote, la institución de la Iglesia, por la Iglesia de siempre y codificado en los libros aparecidos antes de la influencia modernista del Concilio, esperando que la verdadera luz de la Tradición disipe las tinieblas que oscurecen el cielo de la Roma eterna. 

Y haciendo esto, con la gracia de Dios, el auxilio de la Virgen María, de San José, de San Pío X, estamos convencidos de mantenernos fieles a la Iglesia Católica y Romana, a todos los sucesores de Pedro, y de ser los “fideles dispensatores mysteriorum Domini Nostri Jesu Christi in Spiritu Sancto”. 


Amén.





IMPLUVIUM




Nuevo y "colosal" seminario de la Neo-FSSPX en USA. Como toda mansión yanqui, no puede dejar de contar con su propia piscina. ¿Será para simbolizar la abundancia de gracias de que se ve dotada? ¿Quizás un mega baptisterio? Ofrecemos una espectacular vista aérea del “coloso”.




Muchachos se entretienen en el impluvium.


SALIR DE ROMA





Acto de fe

Creo obstinadamente en todo cuanto
Dios revelasteis hemos de creer…
Dios, esencial verdad, horra por tanto
de engañarse, engañar o no saber…

Todo cuanto de fide enseña el santo
viejo de Roma por la fiel mujer
esposa tuya del manchado manto
mezcla de tierra y luz de rosicler…

creo, Señor. Guarda mis anteojos…
Sin ellos… veo, sí, palacios rojos
la Urbe con la Cúpula en la Loma;

pero con ellos, veo la Paloma
veo la Flor, el Trigo y los Abrojos…
Guarda mi fe, Señor, y —fuera broma-
si aquí no te han de ver pronto mis ojos,
dame la gracia de salir de Roma.

Roma, 10 de mayo de 1947.

Padre Castellani


LOGORREA IN CRESCENDO




De acá

A veces uno comete el craso error de pensar que Bergoglio cerrará la boca y nos dará descanso por unos días, aunque sean pocos. Pero el hombre nunca para y su logorrea va en un exasperante crescendo, y no queda más remedio que transcribir sus últimas demasías.

Según AICA esta es su “Respuesta indirecta a las preguntas de cardenales sobre Amoris laetitia”:

“La Iglesia solo existe como instrumento para comunicar a los hombres el plan misericordioso de Dios. En el Concilio, la Iglesia sintió la responsabilidad de estar en el mundo como signo vivo del amor del Padre. Con la Lumen gentium volvió a las fuentes de su naturaleza, el Evangelio. Esto desplaza el eje de la concepción cristiana de cierto legalismo, que puede ser ideológico, a la Persona de Dios que se hizo misericordia en la encarnación del Hijo. Algunos siguen sin comprender, o blanco o negro, aunque sea en el flujo de la vida en donde hay que discernir. El Concilio nos ha dado esto, pero los historiadores dicen que un Concilio, para que lo absorba bien el cuerpo de la Iglesia, necesita un siglo… Estamos a la mitad”.

Dos preguntas se imponen aquí:

-¿Antes de la Lumen Gentium la Iglesia estaba lejos de “las fuentes de su naturaleza, el Evangelio”, por causa de “cierto legalismo”?

-¿Hay discernir” en “el flujo de la vida “las cuestiones de Teología moral,porque no todo es “blanco o negro? sino gris?

Y por razones de salud mental, me abstengo de comentar otra de sus anticatólicas barrabasadas:

El proselitismo entre los cristianos, entonces, es en sí mismo un pecado grave, porque contradice la dinámica misma de cómo volverse cristianos y seguir siéndolo. La Iglesia no es un equipo de fútbol que busca hinchas” http://www.aica.org/26121-francisco-la-iglesia-no-es-un-equipo-de-futbol-que.html


Solamente pido que el Supremo Referí le muestre la tarjeta roja y lo expulse de la cancha. Para siempre.

El pobre de Asís



miércoles, 28 de septiembre de 2016

SSAJM





Como enseñan los maestros de discernimiento espiritual, y venimos sabiendo mucho en los últimos tiempos por lo padecido desde este lado en la trinchera de la Resistencia católica, el diablo gusta de hacer ruido, de alborotar, de turbar, de enturbiar, de desanimar, de confundir, de alardear, de tergiversar, de acusar y de mentir, muchas veces usando o torciendo la verdad, con el fin de desbaratar toda obra verdaderamente católica.

Escribe San Buenaventura que Nuestro Señor “No comenzó a predicar con estruendo y pompa, sino poco a poco y con humildad”. De igual modo podemos decir que ha empezado su existencia la nueva y única congregación católica antiliberal que queda en el mundo, la Sociedad Sacerdotal de los Apóstoles de Jesús y María (SSAJM), que continúa la línea católica de Mons. Lefebvre que diera inicio a la FSSPX, hoy en pleno y definitivo ralliement con los modernistas y masones romanos. Y como no podía ser de otra manera, algunas bataholas y griterías por modo de artículos y charlas han sido paridas por ejemplares apóstoles del reniego, la teología “a la carta” y la rebelión fomentada por el deseo de propia autonomía. Liberales disfrazados de ultratradicionalistas, fariseos que no trepidan en enmascararse con mentiras, exageraciones y dramatizaciones grotescas. Pero también la astucia serpentina sabe utilizar del silencio para no dejar que se conozca la verdad, en su afán de hundir a los cada vez menos católicos que resisten la apostasía.

Si hay algo destacable que los enemigos de la Tradición no quieren que se destaque es la siguiente declaración incluida en los estatutos de la nueva congregación, dispuesta a no sucumbir bajo seducciones “reconciliadoras” o reduccionismos eclesiavacantistas:

« Desde el concilio Vaticano II, el santo Sacrificio de la Misa, la doctrina católica y toda la vida de la Iglesia son atacados por la Jerarquía liberal y modernista. Porque el sacerdocio católico tiene el deber esencial de combatir el liberalismo y el modernismo en defensa de los derechos divinos violados, la Sociedad descarta toda posibilidad de regularización canónica por vía de acuerdo bilateral, de reconocimiento unilateral, o del modo que sea, en tanto la Jerarquía católica no vuelva a la Tradición de la Iglesia» (Estatutos, II, 5)

Que Dios bendiga a la nueva congregación y la Sma. Virgen vele sobre todos sus integrantes para que sepan ser fieles. El combate continúa.



Lindo Queso




Comentario Eleison 480
24 de septiembre de 2016
Monseñor Williamson


Cuanto más sabrosa la carnada en el anzuelo se pondrá
Más los pobres peces a sus adversarios por amigos tomarán.

En Australia, hace apenas un mes, el Superior General de la Fraternidad de San Pío X pintó una radiante imagen de su – como él espera – inminente sometimiento de la Fraternidad a los oficiales de Roma Conciliar. De un largo discurso, he aquí unos pocos comentarios significativos que él emitió, resumidos o citados completos (en bastardilla):

[ . . . ] Roma nos está ofreciendo una nueva estructura. A su cabeza estará un obispo, elegido por el Papa de una lista de tres miembros de la Fraternidad, nombrados por la Fraternidad. Él tendrá autoridad sobre los sacerdotes, sobre cualquier religioso queriendo unirse a la nueva estructura, y sobre los Católicos que pertenezcan a la nueva estructura. Éstos tendrán un derecho absoluto a recibir de los sacerdotes de la Fraternidad todos los sacramentos, incluyendo matrimonio. Este obispo estará capacitado para establecer escuelas y seminarios, ordenar (sacerdotes), establecer nuevas Congregaciones religiosas. La estructura será como una súper-diócesis, independiente de todos los obispos locales. En otras palabras, para ustedes fieles, no habrá cambio en lo que ustedes han estado ya disfrutando con la Fraternidad. La única diferencia será que ustedes estarán oficialmente reconocidos como Católicos.

Ustedes fácilmente pueden imaginar que habrá choques con los obispos locales. Entonces debemos ser prudentes, pero así como las cosas están ahora, ustedes no pueden imaginarse nada mejor que este ofrecimiento, que es tal que ustedes no pueden pensar que es una trampa. No es una trampa, y si alguien nos hace un ofrecimiento como éste solamente puede ser porque nos desea el bien. Él quiere que la Tradición prospere y florezca dentro de la Iglesia. Es imposible que un ofrecimiento como este pueda provenir de nuestros enemigos. Ellos tienen muchas otras maneras de aplastarnos, pero no esa manera [ … ].

Las afirmaciones resaltadas en negrita llaman a comentario –

* Una “nueva estructura” significa presumiblemente que la estructura de Monseñor Lefebvre para la Fraternidad será, esencialmente, abandonada. Roma está creando una entidad completamente nueva. Adiós, querida FSSPX.

* Un “obispo elegido por el Papa” es extremadamente importante. Y la cabeza de la “nueva estructura” continuará presumiblemente siendo elegida por el Papa. Pregunten a la Fraternidad de San Pedro lo que eso significa. Significó que en los 1990 su propia elección de un Superior General fue anulada por Roma, de manera que la elección de Roma fue instalada a la fuerza (Padre A. D.) para meter a la San Pedro en vereda.

* Noten también cómo este obispo estará capacitado para “ordenar (sacerdotes)” pero no obispos. Roma así tendrá la sartén por el mango sobre la nueva entidad.

* ¿“No habrá cambio”? ¡Pero por supuesto que lo habrá! Roma estará en adelante en control.

* “Ustedes estarán oficialmente reconocidos” – pero, ¿qué Católico necesita un reconocimiento por tales destructores de la Iglesia como lo son sus oficiales neo-modernistas actuales?

Cualquier reconocimiento solamente puede ser un mal signo.

* ¿“No una trampa…”? Todo este párrafo es verdaderamente notable.

El autor de estos “Comentarios” se siente obligado a volverse al Ratón Mickey y su amada compañera, la Ratona Minnie, para comentar:

Mickey: Querida, ¿puedes oler ese delicioso queso que yo puedo oler? Oh, mira, ¡aquí está!

Minnie: Pero Mickey, es una ratonera, puesta por el dueño de la casa para liquidarnos. ¿No puedes ver eso?

Mickey: ¡No puede ser una trampa! Te digo, si alguien nos ofrece tan buen queso solamente puede ser porque nos desea el bien. Está claro que él quiere que nosotros los ratones prosperemos y florezcamos dentro de su casa.

Minnie: (implorando) Oh, querido, ¿no puedes acordarte cuantos de nuestros primos murieron de esa manera?

Mickey: Por última vez te digo – y yo nunca me equivoco – ¡es imposible que un queso tan delicioso provenga de nuestros enemigos! Ellos nunca usarían esa manera para aplastarnos.

Minnie: (con un profundo suspiro) ¡No hay mejor manera de aplastarnos! Y, ¿cuántos más de nuestros amigos y parientes van a seguir tu liderazgo? Oh, ¡orgullo masculino!

Disculpen la frivolidad, queridos amigos, es que enfrentamos un verdadero Disneylandia.


Kyrie eleison.


Let it be


TRADI-RECONCILIADO




Ladridos, macaneo, autobombo, rezongos y llanto


Supertradis contra los falsos resistentes. Pintura de Requena. 


1.

Ladridos radiales. Lo de siempre. La “Iglesia Católica Verdadera que Subsiste en la Radio” practica su deporte favorito, el “antiwilliamsonismo”. Así un “destacado” columnista radial entre larguísimos párrafos ácidos e incongruentes, dice:

“Monseñor Williamson manda o sugiere que:
a) Hay que discernir (con el propio juicio) en qué le obedezco al Papa verdadero que es Bergoglio, y en qué cosas NO LE OBEDEZCO.
b) O bien, lo que está mandando o sugiriendo es que hay que desobedecerle EN TODO.
La primera opción es simple y sencillamente consecuencia del LIBRE EXAMEN PROTESTANTE aplicado a la persona del Pontífice, ya que Mons. Williamson da por cierto que Bergoglio lo es.
La segunda opción es la de la REBELIÓN COMPLETA Y ABSOLUTA respecto de lo que Mons. Williamson considera una verdadera autoridad… nada menos que la de quien él enseña que es el VICARIO DE CRISTO EN LA TIERRA. No está mal para un ex-anglicano.
Cuando vemos estas cosas, es cuando comprendemos que solamente existe una posición CATÓLICA, en estos tiempos de apostasía profunda y extendida.
Precisamente la posición doctrinal que Mons. Williamson se resiste a considerar y cada tanto se dedica a contradecir, aunque sin el menor respeto por la congruencia y la coherencia y con una desaprensión pasmosa respecto de la preservación de la Fe, sin la cual es imposible agradar a Dios”.

Nótense dos cosas: de acuerdo a este razonamiento San Pablo habría sido un libre pensador por resistir a San Pedro, primer Papa (“le hice resistencia cara a cara, por ser digno de reprensión”, Gal. 2,11). También por enseñar que “aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo, os predique un Evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea maldito” (Gal. 1,8), afirmando de ese modo la posibilidad de que un hombre de la jerarquía de la Iglesia pudiese predicar otra doctrina diferente de la enseñada por Cristo, y enseñando que debemos oponernos a ellos.

Lo segundo es que los envalentonadísimos y osados radioceriánicos afirman que solamente existe una sola posición católica, pero no se animan a decir cuál es: esto es, el sedevacantismo. Toda la bravuconería que se utiliza para ridiculizar a uno de los tres obispos católicos antiliberales que resisten en el mundo, se desinfla a la hora de afirmar claramente la supuestamente “única posición católica” que existe. Una posición que contradice las Sagradas Escrituras que afirman que “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (contra la Iglesia) y que contradice el católico Concilio Vaticano I (que declara la perennidad dela jerarquía eclesiástica. Como vemos esos que se declaran ultracatólicos no son otra cosa que rebeldes.

2.

Macaneo y autobombo.

Un cura que según parece ha purificado, desinfectado y desodorizado sus “misiones” (sobre todo en Brasil) de toda inmundicia, imperfección, error o tibieza, se presenta anunciando urbi et orbi que él no le tiene miedo a “ninguno”. Para que quede claro lo hace con imagen fotográfica y todo. Y aunque no se ha cansado de afirmar que no quedaba nada católico en las filas de la Iglesia oficial, coloca una supuesta cita de un santo religioso (en verdad lo era) pero que fue beatificado por Pablo VI y canonizado por Juan Pablo II, para darle peso a su corajuda confesión. Se presenta la cita esgrimiendo la S. de “San”, por lo tanto se admite la canonización de la iglesia conciliar. De ese modo la iglesia conciliar con sus canonizaciones viene a quedar “misteriosamente unida” a la impoluta secta del buen fruto. Los purificados que no tienen nada que ver (y lo dicen en voz alta) con los tres obispos antiliberales de la Resistencia, aceptan las canonizaciones de la iglesia conciliar. Pero esto no tiene importancia porque los rudísimos y valientes y buenos árboles que sólo dan buenos frutos no tienen tiempo que perder en disquisiciones doctrinales, ya que su principal aplicación es ejercitar la caridad anunciando urbi et orbi que todos los demás son cobardes, traidores y tutti quanti, salvo ellos. Pero estos olvidan que Dios confunde a los autoproclamados “sabios y fuertes”, y no recuerdan que San Pablo dijo de sí mismo “Yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no llegué anunciándoos el testimonio de Dios con superioridad de palabra o de sabiduría (humana), porque me propuse no saber entre vosotros otra cosa sino a Jesucristo, y Éste crucificado. Y, efectivamente, llegué a vosotros con debilidad, con temor, y con mucho temblor. Y mi lenguaje y mi predicación no consistieron en discursos persuasivos de sabiduría (humana), sino en manifestación de Espíritu y de poder; para que vuestra fe no se funde en sabiduría de hombres, sino en una fuerza divina” (I Cor. 2, 1-5).

Deshonrando su ministerio a través de errores, calumnias, falsedades y ataques insensatos, hay un grupo de extraviados pretes obcecados en el error y cuya misión parece consistir sencillamente en resistir a la verdadera religión. Uno recuerda ahora al Kempis y su extraordinaria perspicacia psicológica para darse cuenta de cuán graves peligros nos acechan. Por ejemplo en lo dicho en estas sentencias:

“Muchas veces parece caridad lo que es amor propio; porque la inclinación de la naturaleza, la propia voluntad, la esperanza de la recompensa, el gusto de la comodidad, rara vez nos abandonan”. (I, 15,2)

“Muchas veces no sentimos cuán ciegos estamos en el alma…a veces nos mueve la pasión y pensamos que es celo” (II, 5,1)

“Muchas veces juzgamos según nuestro gusto de las cosas, pues fácilmente perdemos el verdadero juicio de ellas por el amor propio” (I, 14,1)

“Muchos buscan secretamente su propia comodidad en las obras que hacen y no se dan cuenta” (I, 14,2)

“Nuestra estimación y nuestro sentimiento a menudo nos engañan y conocen poco” (III)

“Los que se tienen por sabios, tarde sufren con humildad ser regidos de otros” (III, 8)

Pero dudamos que estos Padres sean afectos a la sublime “Imitación de Cristo”, pues incluso el que debajo referiremos es discípulo dilecto de un predicador que desprecia profundamente tal lectura, al punto de haber dedicado más de un sermón a denostar la sabiduría de aquella obra maestra. ¿Qué puede esperarse de semejante muestra del orgullo y la negligencia?


3.

Rezongos y llanto.

Otra reacción muy de lamentar contra la Resistencia es la afectada en una charla que entre ripios, balbuceos y ruidos de diversas fuentes, exteriorizó el sacerdote de la escuela meramiana. Emulando sin darse cuenta a Mons. Felé, en repetida quejumbre lanzó los dramáticos y electrizantes “es para llorar a gritos” o “es para llorar”, ante las supuestas herejías, apostasía y demás trapacerías en que habrían incurrido los tres obispos de la Tradición (Mons. Williamson, Mons. Faure y Mons. Tomás de Aquino OSB). El orador además se resiente contra un sacerdote que en buena lid y con toda caridad ha demostrado los errores en que el osado dramaturgo ensotanado ha caído.

Quizás no sea casualidad que haya varios de estos atacantes del clero que son oriundos de nuestra Argentina (asociados a algunos yanquis de taquillera boina verde), pues el macaneo es una especialidad argentina, como Bergoglio se está encargando de mostrar al mundo enero. Ya lo decía el Padre Castellani:

“También tengo la idea de que el macaneo, que es una especialidad argentina, como el tango y la gomina, es consecuencia en definitiva de la falta de Religión. -¿Qué tendrá que ver? -Sí, en definitiva tiene que ver. El macaneo no viene de la sangre española ni de la sangre latina: es una mezcla de una cualidad y dos vicios, de la viveza criolla con la frivolidad o ligereza y el atrevimiento o temeridad. Yo sospecho que la Argentina es la capital del macaneo en todo el mundo, que no hay ninguna nación que pueda disputarle el campeonato. Un amigo me dice que Suecia es peor. Bueno, no me consuela nada”.

Mala religión más obcecación más atrevimiento más espíritu de independencia, igual a falsa Resistencia o Fariseísmo. Quizás se trate de una falta de rectitud o sencillez del corazón, en palabras del Kempis:

 “La sencillez ha de estar en la intención y la pureza en la afición. La sencillez pone la intención en Dios; la pureza le abraza y le gusta…Si tú fueses recto y puro en lo interior, luego verías y entenderías bien todas las cosas, sin impedimento. El corazón puro penetra el cielo…” (cf. I 3,2)
  


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