“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

miércoles, 14 de junio de 2017

El náufrago


“Tengo que conseguir mucha madera
Tengo que conseguir de donde pueda
Y cuando mi balsa esté lista partiré hacia la locura
Con mi balsa yo me iré a naufragar”.



Había un hombre llamado P. Robinson Crusoe. Vivía en una remota isla de Asia. La Isla se llamaba Neofraternidad.

El pobre hombre se sentía muy solo, tanto que había llegado a desesperar en busca de compañía.

A lo lejos, en el horizonte, el pobre P. Robinson veía un gran barco llamado “Roma Conciliar”, cuyo capitán, François Bergoglio, le había enviado un mensaje invitándolo a ser parte de la tripulación de la nave. Así dejaría de estar tan solo y aislado.

Es cierto que el barco estaba apestado, la plaga del SIDA hacía estragos, y viendo las costumbres promiscuas de la mayoría de sus tripulantes, era difícil que el P. Robinson pudiera no ser contagiado. Todos los días se veía morir gente sobre la nave.

Pero P. Robinson pensó que si había la “Sociedad de los Salvadores” reconocida por François Hollande, ¿por qué los “neofraternitarios” no podrían estar bajo el amparo de François Bergoglio? ¿Y acaso debería él pedirle un certificado de sanidad al capitán del barco?  Si el capitán estaba contagiado, eso no significaba que no pudiera transportar a P. Robinson y los solitarios neo-fraternitarios. Ellos viajarían en un rincón de la nave, permaneciendo tal como son, mientras el misericordiador Capitán François conducía el timón del barco por los mares de la periferia del mundo.

Así fue como, en medio de su desesperada soledad, P. Robinson escribió una larga carta con todo tipo de razones para que todos apoyaran su deseo de salir de la isla y ser parte de la tripulación del majestuoso barco romano. En vano se le informó que no había cura para el SIDA, o que el capitán del barco y los oficiales no hacían nada por curar la enfermedad, sino que más bien la propagaban. En vano se le mostró que sobre el barco reinaban el caos, los abusos, las injusticias, la mentira, la corrupción. P. Robinson no entendía razones. Él miraba al horizonte y veía siempre al barco, tan imponente, que parecía estar esperándolo. De hecho, un bote salvavidas fue procurado por el capitán, y comenzó a acercarse a la isla.

¡Robinson estaba salvado!

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La historia verdadera, aún sin el final trágico que se avizora, puede leerse a continuación:




ARTÍCULO DESCARADAMENTE ACUERDISTA DEL DISTRITO DE ASIA DE LA FSSPX


LA UNIDAD DE FE CON EL PAPA FRANCISCO Y EL RECONOCIMIENTO CANÓNICO DE LA FSSPX


FUENTE (comentarios en color rojo añadidos por NP)

En este artículo, publicado con el permiso de la Casa General de la FSSPX en Menzingen, el P. Paul Robinson aborda la cuestión de si el Papa debe tener la fe de un tradicionalista [nótese esta expresión “la fe de un tradicionalista”. Esta es -simplemente- la fe católica] para que sea correcto para la FSSPX recibir de él el reconocimiento canónico.

Introducción

En el debate acerca de si la FSSPX debe aceptar una prelatura personal del pontificado del Papa Francisco, algunos han opinado que la FSSPX no debería considerar si el reconocimiento canónico es oportuno o prudente; sino que más bien, la verdadera pregunta que debería ser planteada es si la FSSPX y el Papa Francisco comparten la misma finalidad y tienen la misma fe. De ser así, entonces y sólo entonces podría ser correcto en principio, permitiéndonos discernir si también es prudente.

La posición implícita de aquellos que expresan esta opinión, es que el Papa Francisco no tiene la misma fe o la misma finalidad de la FSSPX, y por lo tanto sería en principio un error aceptar el reconocimiento canónico bajo el pontificado del Papa Francisco. No solo eso, sería ilógico, pues “establecer unidad legal sin unidad real sería… contradictorio”.

Este artículo tratará de mostrar que, en principio, no es un error aceptar el reconocimiento canónico de un Papa modernista, y también tratar de determinar un criterio por el cual se puede determinar el grado en que la colaboración con un Papa modernista es aceptable. Este artículo no considerará si es prudente, en las circunstancias actuales, aceptar la prelatura personal del Papa Francisco por parte de la FSSPX.

La Historia de la FSSPX

El primer hecho a destacar acerca de la posición mencionada es que va en contra del espíritu que anima toda la historia de la FSSPX. Hagamos una breve reseña de esa historia para ver que tal es el caso.

No parece muy difícil establecer que el Papa Paulo VI tenía fuertes tendencias modernistas. Aun así la FSSPX fue erigida canónicamente bajo el pontificado de Paulo VI y fue reconocida como pía unión desde 1970 a 1975. Así, por lo menos en la mente del Arzobispo, no puede estar mal, en todas las circunstancias, el colaborar con un Papa modernista al grado de tener una estructura canónica bajo su autoridad. [El P. Robinson no toma en cuenta que en 1970, año de la fundación de la FSSPX, la Iglesia recién empezaba a sumergirse en las tinieblas de la espantosa crisis inaugurada con el concilio Vaticano II. A medida que se producían los cambios y a medida que se consolidaba y se acentuaba más y más el proceso de autodemolición en la Iglesia, Monseñor Lefebvre iba endureciendo, progresivamente también, su postura ante la Roma ocupada por los herejes modernistas]

Los acontecimientos que llevaron a 1988 son tal vez los más ilustrativos en este sentido. Cuando se entiende que Monseñor Lefebvre estaba esperando señales de que debía consagrar obispos y que después de recibir dos de esas señales bajo la forma de escándalos modernistas por parte de Roma, fue entonces a Roma buscando un reconocimiento canónico; uno debería sacar el principio general: los escándalos modernistas, por sí mismos, no son un obstáculo para recibir el reconocimiento canónico de manos de los que perpetraron esos escándalos[Si el P. Robinson tiene razón, Mons. Lefebvre se equivocó cuando escribió esto al final de su vida y como conclusión de lo relativo al tema de las relaciones con Roma: Los sacerdotes que quieren permanecer católicos, tienen el estricto deber de separarse de la iglesia conciliar, hasta que ella redescubra la Tradición de la Iglesia y la Fe católica. (Mons. Lefebvre en “Itinerario Espiritual”, que es el último libro de Monseñor y, por eso, la manifestación de su última y definitiva voluntad). Noten, a propósito, que la expresión “iglesia conciliar” no figura nunca en este texto acuerdista de la FSSPX. También se equivocó el capítulo general del 2006: "Los contactos que mantiene la Fraternidad esporádicamente con las autoridades romanas tienen como único objeto ayudarles a que hagan otra vez suya la Tradición, de la que la Iglesia no puede renegar sin perder su identidad, y no para lograr una ventaja para sí misma ni para llegar a un imposible “acuerdo” puramente práctico"

sábado, 10 de junio de 2017

Vení tal como sos



Últimamente, la empresa yanqui de comida chatarra más famosa del mundo, McDonalds ®, ha lanzado en Francia una nueva campaña publicitaria. Sus imágenes quieren dar cuenta de su amplitud, pluralidad, liberalidad y tolerancia, mostrando todo tipo de personas extravagantes o monstruosas –muchas en actitudes pecaminosas o groseras-, a las que invita a concurrir a sus locales a consumir sus grasientas hamburguesas y sus aguachentas cocacolas bajo este slogan: Venez comme vous êtes, esto es decir en castellano: VEN COMO ERES.



Últimamente, la FSSPX ®, mediante el P. Bouchacourt, ha lanzado en Francia una nueva campaña acuerdista para ser aceptados por la Roma modernista (que expende doctrina chatarra peor que la de McDonalds), bajo el slogan Tels que nous sommes”, esto es: TAL COMO SOMOS (puede verse acá).

Cierto que alguna vez Mons. Lefebvre jr. dijo tal cosa, en lejanos tiempos, pero luego Mons. Lefebvre sr. comprendió perfectamente que eso era insostenible, y que la guerra con los modernistas era a muerte. Aprendió a los golpes, podría decirse. Y una vez dado el propio golpe a la Roma modernista, con las consagraciones episcopales de 1988, refrendó tal posición hasta el fin de su vida.

Si Mons. Lefebvre realizó las consagraciones episcopales es porque no podía aceptar “tal como es” a la jerarquía de la Iglesia. He allí el meollo del asunto: lo que Roma es. Y Roma es apóstata y modernista.

Por aquellos tiempos Mons. Lefebvre decía que aunque Roma le diese todo lo que pidiese, la Fraternidad no podía colaborar con ella porque trabajaban en direcciones opuestas: Roma para la descristianización de la sociedad, la Fraternidad para lo contrario.

Hoy la Neo-Fraternidad, independientemente de lo que Roma es y de lo que Roma hace, pide, como los energúmenos publicitarios de McDonalds, ser aceptada en su “diferencia”. Roma, desde luego, es capaz de lanzar una campaña publicitaria –de hecho es lo que ha venido haciendo con la Fraternidad con su diálogo y ecumenismo- diciendo: “Ven como eres”. Y la Fraternidad –pobre, tan acomplejada ella por ser distinta y que no la reconozcan- ha mordido el anzuelo.

El P. Bouchacourt acaba de dar una nueva muestra de lo que es la Neo-Fraternidad San Pío X.

¿Por qué no pueden aceptar “tales como son” a los que están en la Resistencia, y sí a los romanos modernistas? ¿Por qué no pudieron aceptar “tales como son” a los siete sacerdotes que recientemente hicieron una carta disidente y sí a los romanos conciliares? ¿Roma debe tolerar a la Neo-Fraternidad, y ella no quiere tolerar a los otros? Su tolerancia para con los modernistas y su intolerancia para con los antiliberales es propiamente obra de una mente religiosamente McDonalizada, que hace mucho tiempo comenzó a echar agua al vino (la doctrina), y luego empezó a meterle cocacola. Al final, terminarán echándole un poquito de vino a la cocacola.

Tendrán que tragarse todo lo que les den en el McDonalds modernista romano. Tales como ahora son. Désolé.

  
Posibles publicidades romanas:



Roma recibirá a la Fraternidad tal como es:





El macaneo



Macaneo.


“Nosotros, que vivimos en el país de los macaneadores, es decir, de los confusos, los confundidos y los confusonarios, conocemos ese mal: es el que puede traer la perdición del país. El macaneo es una palabra argentina y es también una industria nacional, quizás la más floreciente que tenemos: dudo que haya en el mundo, sin exceptuar el Uruguay, país más productor de macaneo y más confusionado actualmente que el nuestro. Cuando la confusión se extiende a la cosa religiosa, ese fenómeno es fatal”.


P. Castellani, Domingueras prédicas II, Pág. 231.



Un comentario interesante sobre Francisco, acá :

Un poco a la manera de aquellos procesos naturales llamados «de sustitución sucesiva», en que una sustancia suplanta a otra conservando sus accidentes (un ejemplo de esto es la fosilización) y que de un modo absoluto y único, sobrenatural por su causa y por su efecto, se da en la Eucaristía, así debía llegar un momento para la iglesia infiltrada, para la iglesia clandestina promovida en rauda sustitución de la Católica, en que aquélla diera al traste con las formas para aparecer al fin en toda su desnudez, sin subterfugios, con su rey desnudo proclamando la inminencia de su «iglesia pobre para los pobres». Nescis quia tu es miser et miserabilis et pauper et caecus et nudus. Serían los tiempos del papa peronista, última e insospechada encarnación del princeps tal como lo concibiera la funesta contra-tradición política que nos viene de Marsilio de Padua y Maquiavelo, elevado esta vez al gobierno eclesiástico. Algo así, muy a su manera, como la simbiosis de las dos espadas: un pontífice, si tanto, que asume las mañas de los tiranuelos de republiqueta, haciendo tabla rasa de la constitución divina y las prerrogativas de la Iglesia y barriendo la casa con escoba de acero, al par que infligiendo papocesárea injerencia en la política de los Estados, trátese de las campañas electorales o los convenios por el cambio climático. Es la sorprendente proyección universal de un tipo humano criado en el caldo de la sociedad porteña del siglo XX en el período en el que confluía la primera generación de hijos de inmigrantes transmarinos ávidos de "hacer la América" con la migración interna de los "cabecitas negras", ese confuso entrevero humano listo para elevar a líderes con agudo sentido de la oportunidad y desordenado amor propio. 


De acá, de este cambalache social no muy apto para el ocio meditativo y para la alta filosofía, un joven Bergoglio habrá hecho carne aquel axioma de Juan Domingo que reza que «la única verdad es la realidad», y que pese a su imprecisión pudiera interpretarse en clave realista si la metafísica peronista no se caracterizara por suplir la categoría de sustancia por la de conveniencia. Ese rabioso pragmatismo (que supone un anti-intelectualismo, un escepticismo inconmovible, y que impregna desde la base toda la aprehensión de la realidad de un sujeto así conformado) es el que se manifiesta en un Francisco dispuesto -según propia confesión- a encerrar a los teólogos en una isla con tal de que lo dejen avanzar en la síntesis ecuménica con los protestantes; el que truena contra los «especialistas del Logos» y el mismo que declara por escrito, para rubor del fondo blanco de la página, que «no hay que pensar que el anuncio evangélico deba transmitirse siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que expresen un contenido absolutamente invariable». Lo suyo, su «evangelio» que corrige al de Nuestro Señor, es el de los vendedores de seguros que siempre esbozan una sonrisa para ofrecer un accesible lenitivo a las ásperas contiendas sublunares. Humano, demasiado humano (como el pecado consentido, la ofuscación de la conciencia y la impostura entronizada), a Francisco le importa ante todo «escuchar los latidos de este tiempo y percibir el “olor” de los hombres de hoy»: nada de proclamar la Verdad y condenar el error; nada de señalar a «los hombres de hoy» lo que la Iglesia debe enseñar a los hombres de siempre. Porque -según lo testimonia con inobjetable rigor documental el libro que tratamos- para Francisco poco importa la religión que se profese cuanto nuestra «humanidad común» con budistas, animistas y ateos.


miércoles, 24 de mayo de 2017

EL CAJÓN DE MONS. FELÉ





Acabamos de enterarnos, por boca del mismo Mons. Felé, que una crítica (muy severa, suponemos) contra la “Amoris laetitia” de Francisco, fue dejada en un cajón (“cajoneada”, como suele decirse), porque hubieron otras voces en la Iglesia que se levantaron contra el engendro bergogliano. Entonces, ¿para qué criticar, si otros lo hacen? Ciertamente, si, como se dice al comienzo de la entrevista realizada por el impresentable Vogel, si la misión de los obispos es sólo “viajar por el mundo entero para administrar los sacramentos del orden y de la confirmación”, y no enseñar la verdad, que es su primer deber, entonces se comprende que Mons. Felé piense que no es de su incumbencia el enseñar la verdad y combatir el error, así que bien puede entonces cajonear el magnífico documento que dice que los obispos de la Fraternidad han preparado. ¡Al cajón!

Alertados por este hecho, y, para tratar de ver las cosas positivamente, como pide Mons. Felé en la entrevista, nos colocamos los anteojos rosados, y decidimos, en esta regocijante visión optimista, comunicamos con uno de nuestros corresponsales (secreto, por supuesto) de habla hispana (¡no es precisamente el Padre Pablo Suárez!)  en Menzingrado, para que nos reporte si, como sospechamos, efectivamente existen otros durísimos documentos críticos de la Fraternidad que, por esas circunstancias de la vida, debieron ser cajoneados, porque todos saben lo que piensa la Fraternidad.

Así es, en efecto, hemos sido precipitados en criticar el silencio de Mons. Felé y sus adláteres, porque ellos han hablado muy duramente, sólo que sus palabras lacerantes contra Francisco permanecen en los archivos secretos de Menzingrado.

Nuestro colaborador exclusivo nos informa, y nos ilustra, sobre una cajonera a la que ha tenido acceso (nos dice que hay varias), donde se encuentran las siguientes duras críticas de Menzingen contra Francisco y Roma modernista:

-Cajón número 1: Carta contra Amoris laetitia (el día que se iba a publicar justo hablaron los obispos con sus “dubia”).

-Cajón número 2: Carta de Mons. Felé contra la estatua de Lutero en el Vaticano, dejada de lado porque justo ese día Mons. Felé tenía un rendez-vous con Francisco en Santa Marta. No quedaba muy cortés de su parte criticar a su huésped.

-Cajón número 3: Carta contra la recepción de Francisco del presidente de Luxemburgo y su “marido”. Justo el día que iban a publicarla, salió a hablar un sitio web católico tradicionalista. ¿Para qué iba a hablar Mons. Felé si todos saben lo que piensa?

-Cajón número 4: Documento contra la visita de Francisco a Suecia, para celebrar los 500 años de la reforma luterana. Ya estaba el documento ensobrado y listo para salir al correo que lo dejaría en el Vaticano, pero se alzaron algunas voces fuertes criticando a Francisco: ya no tenía sentido enviarlo. Además, todos saben lo que piensa la Fraternidad.

-Cajón número 5: Protesta contra los videos apóstatas que mensualmente realiza Francisco. Mons. Felé había grabado un video muy duro, pero todos saben lo que piensa la Fraternidad, así que decidió archivarlo en el cajón.

-Cajón número 6: Protesta contra el espectáculo de luces “Fiat lux” que profanó la basílica de San Pedro. Como hubo algunas críticas en internet, Mons. Felé decidió no añadir “leña al fuego”.

-Cajón número 8: Crítica muy dura a Francisco, a propósito de sus palabras escandalosas sobre que Jesucristo “se ha hecho demonio por nosotros (…) ha tomado la apariencia del padre del pecado, de la serpiente astuta»!. Fueron tantos los sitios web y blogs tradicionalistas que lo criticaron, que para qué agregar lo que ya estaba dicho. ¡Al cajón!

El cajón número 7 permanece siempre abierto por la simple razón de que está trabado y no cierra. Mons. Felé lo ha aprovechado para colocar en él el texto de la erección de la Prelatura Personal San Pío X. Dice nuestro agente que todos los días bien temprano, antes de iniciar su trabajo, le da una ojeadita, y con eso refuerza su natural propensión a sonreír. Eso sí, nuestro corresponsal no nos puede asegurar que Mons. Felé tenga la conciencia tranquila. Ni tampoco que tenga conciencia, esto es, que sepa lo que está haciendo. Pero, en fin, sigamos con los anteojos rosados puestos, y leamos a continuación extractos seleccionados de la reciente entrevista que, acompañada de violines, le hizo en USA el periodista Vogel.






-Periodista Vogel: Amoris Laetitia ha generado una tremenda cantidad de confusión y controversia desde que fue emitida el año pasado. Por un lado, uno puede decir que es alentador ver que algunos se despiertan a la crisis en la Iglesia; por otro lado, los resultados pastorales de ese documento son realmente devastadores. Hay algunos que afirman que la Fraternidad ha sido demasiado suave en su crítica a Amoris Laetitia. ¿Cuáles son sus pensamientos acerca de este documento y la controversia que se engendró? 

2 X 1



Mons. Felé tiene quien lo defienda…además de Francisco.


Un artículo para ocuparnos de dos blogs neo-fraternitarios que desde  internet continúan confundiendo o manteniendo en la desinformación a sus lectores respecto de la realidad de la congregación fundada por Mons. Lefebvre, hoy hundiéndose por culpa de Mons. Felé y los liberales que lo rodean.


Anemia panorámica

Primero, vamos a Panorama Católico Internacional, sitio que desde hace mucho tiempo se mantiene con respirador artificial. Notablemente decaído, demacrado, pálido, debilitado, en sus comienzos fue un sitio de referencia ineludible de la Tradición católica, hasta que, abandonando la defensa de la verdad completa y plegándose a los silencios tan convenientes para los acuerdistas seguidores de Mons. Fellay, hoy sobrevive lastimosamente. Así sus artículos salen anémicos, y hasta con un tinte de ilusión típicamente felecista. Veamos y comentemos (en colorado):

Francisco, el papa del Centenario de Fátima, nos guste o no


Ningún lector regular de Panorama Católico puede dudar de mi posición ante Francisco, el papa Bergoglio. Y esto no lo digo porque mi opinión tenga alguna importancia, sino solo para orientar a quien tenga ganas de leer lo que sigue.
Lo que sigue es esto: Francisco es el papa del Centenario de Fátima. Su condición de Sumo Pontífice no se puede discutir seriamente mientras no se pruebe alguna invalidez en la elección. O sea, sedevacantistas abstenerse, porque sus argumentos navegan en un mar de teorías a las que se opone otro mar de argumentos en contra, al menos tan grande o mayor. La Iglesia no ha establecido aún doctrina firme sobre este tema.
Si Francisco es el papa, entonces todos su actos públicos, buenos o malos, tienen un carácter oficial. Para bien o para mal. Va a canonizar a los pastorcitos de Fátima, cuya santidad es evidente y maravillosa. ¿Me encanta que los canonice Francisco? Todo lo contrario, me apena. ¿Ahora sí me parece indudable el procedimiento de canonización reformado por Juan Pablo II? No, tengo las mismas dudas sobre su valor. Lo cual es relevante cuando los candidatos tienen objeciones, y triste cuando son santos a la vista de todos, como el P. Pío de Pietrelcina. Porque merecen ir a los altares en un proceso que no pueda ser sospechado de lenidad probatoria de sus virtudes. O de ocultamiento o descuidada revisión de sus obras y opiniones.
Con lo cual, por más que no me guste, tendré que resignarme a ver a los santos niños Jacinta y Francisco, primeros no mártires en ser canonizados por sus virtudes heroicas habiendo muerto a tan corta edad, elevados a los altares en estas condiciones. [¿Entonces reconoce las canonizaciones conciliares, sí o no? Si las reconoce, debe también reconocer la canonización de Juan Pablo II, Escrivá de Balaguer más un largo etc. de modernistas. Ver este estudio excelente de Mons. Williamson al respecto: acá] Dios lo remediará. Respecto a las otras disposiciones de Francisco, siendo el papa, si no van contra la fe y las costumbres, no me meto en cuestiones jurídicas, deben ser consideradas válidas. Y si alguien se ve sometido contra derecho, que patalee. Desde aquí lo apoyaremos.

Cuentos perdidos por ahí


LOS PERIÓDICOS
Flavio Mateos






Corría el año 2008 cuando en la República Democrática de Barataria se llegó a erradicar por completo la peste del analfabetismo. Las campañas masivas de vacunación lograron poner a la pequeña república en el concierto de las naciones más civilizadas del Nuevo Orden.

De tal manera se puso fin al atraso, que todo el mundo en Barataria leía su periódico a la mañana, y muchos, además, su edición vespertina. A quien no podía agenciárselo, debido a un ocasional y pasajero estado de miseria, hambre o desocupación, le era proporcionado gratuitamente por la Secretaría de Noticias. Fue en esos años de fervor cívico y apogeo de la cultura ciudadana, en esos tiempos donde nadie se sentía con derecho a estar desinformado, y no había excusas para ello, fue entonces cuando el Dr. Marengo presentó el primer simio en el mundo capaz de leer el periódico. Entiéndase, de leerlo en silencio, porque aún no aprendía a articular palabras.

Se trataba del orangután Cecilio, que se había acostumbrado, con su ración de plátanos y manzanas de la mañana, a leer las noticias de última actualidad. Cuando el Dr. Marengo lo anunció al país a través de la prensa, nadie pudo sorprenderse demasiado, ya que los adelantos de la ciencia nos tienen acostumbrados a esta especie de evolución “forzada”, donde animales y hombres interactúan en sincronizada función. No obstante, se creyó que el simio sólo era capaz de interpretar determinados signos que le eran afines a su realidad cotidiana y su idiosincrasia. Pero, las ansiosas cámaras de la TV y los innumerables fotógrafos captaron sorprendidos el interés casi dramático con que Cecilio se informaba de la realidad.

Con admiración, fisiognomistas experimentados observaron al detalle los cambios producidos en las facciones de este Proteo, que de acuerdo a la noticia leída, se volcaba en preocupación vital, miedo, angustia, o franca sonrisa cuando leía la página de los chistes. Del tipo atlético-epilectoide podía pasar al tipo esténico-hiperpituitario, y así su biotipología mutaba asombrosamente, sin perder jamás la reconcentrada atención sobre las páginas del diario. Hay que decir, por supuesto, que la condensación de la información y las ideas habían vuelto los periódicos en símiles reducidos y compactados de, por así decirlo, la Enciclopaedia Britannica. La ciudadanía sabía todo lo que había que saber a través de los periódicos, y no necesitaba más.

Un matutino del interior, precipitadamente, había llegado a anunciar a Cecilio como una prueba viviente de la evolución, y daba la bienvenida a este hallazgo que pondría definitivamente al hombre en el lugar que le correspondía. La luz del saber derrotaba definitivamente al oscurantismo.

Las exhibiciones de Cecilio en teatros capitalinos fueron exitosas, y obligaron al Dr. Marengo a realizar tours por el interior, donde el orangután se sentaba en su jaula –siempre en horas de la mañana- a leer los periódicos, mientras el público contemplaba alborozado la vibración en el rostro del mono, la disparidad de expresiones, la alternancia de emociones como en un bebé. El día que leyó en primera plana sobre la ola de atentados en su natal Singapur, arrojó el matutino en un rincón y se negó a seguir leyendo, hasta que el Dr. Marengo lo convenció regalándole tres naranjas de ombligo. Así, el animal fue mostrado en toda la república y en los países limítrofes. Pero fue al regresar a la patria cuando la verdad fue descubierta.

El Dr. Marengo debió ser internado debido a una descompensación renal, luego de pasar una noche de jolgorio, pues había estado celebrando la distinción otorgada por la Asociación de Periodistas de la Academia de Ciencias, que lo honró con el premio más importante de la década. El orangután quedó solo en dependencias del laboratorio “Calcocidemo”, donde el doctor residía. Hasta allí se acercó un ávido y audaz periodista, que no veía en todo aquel prodigioso acto sino un vulgar acto de fino adiestramiento, tal vez de hipnotismo. Lo que en realidad descubrió fue un vero caso de idiotismo.

Entrando sigilosamente al laboratorio, descubrió amostazado que el orangután Cecilio no sólo no sabía leer, sino que ni siquiera era un orangután. Era un hombre, un vulgar mimo que provisto de maquillaje y apliques de vello tinturado, había estado engañando pícaramente a todo el país. “No podía ser -se dijo el periodista- que un simple gorila, una bestia peluda, realizara una labor tan ardua como leer un periódico, ese símbolo y resumen de la civilización, ese cúlmen de la ilustración que era capaz de igualar al pueblo y a la ciudadanía toda. Seremos iguales entre nosotros –concluyó- pero no somos iguales a esa cosa”.

No obstante encontrarse poseedor de la noticia más impactante del año, el periodista llegó a un arreglo monetario con el Dr. Marengo. Claro que el descubrimiento de esa dolorosa verdad podía dar por tierra con los avances científicos que postulaban la ínclita teoría distribucionista y evolucionista del saber, y los grandes grupos editoriales no podían volver atrás. Sería una falta de urbanidad.

Cuando Cecilio leyó en el matutino más importante el obituario de aquel periodista, su rostro compungido lanzó algo así como un berrinche. Afortunadamente estaba a su lado el Dr. Marengo, que, exultante, le proporcionó un cacho de bananas y una dosis extra de periódicos.

En la República Barataria ya no hay analfabetos. Y, dentro de poco, según anuncia el Plan Quinquenal, tampoco habrá analfabestias. El progreso es para todos, sí señor. 



Tomado de “Cuentos Pequeños”, Editorial Dunken, Bs. As., 2011.

martes, 16 de mayo de 2017

Buenas relaciones





Caifás: “Tengo buenas relaciones con Jesús de Nazareth”.


Arrio: “Tengo buenas relaciones con Atanasio”.


Juan Pablo II: “Tengo buenas relaciones con Monseñor Lefebvre”.


Francisco: “Tengo buenas relaciones con Monseñor Fellay”
(Ver acá)




viernes, 12 de mayo de 2017

Nuevo Obispo para la Tradición católica ¡Viva Cristo Rey!




Ver acá



Mundialismo bergogliano




La Presidente de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, Margaret Archer, dijo que la Iglesia Católica debe dirigirse a organizaciones internacionales como las Naciones Unidas para promover políticas para promover  el cambio social y que los mayores problemas que enfrenta la sociedad-emisiones de carbono, solicitantes de asilo, terrorismo-son desafíos internaciones y no nacionales” https://cruxnow.com/vatican/2017/05/03/vatican-academy-head-says-un-push-global-social-change/

Más detalles acá


Francisco Bergoglio (el amigo benefactor de la 
Neo-Fraternidad San Pío X, y Archer)

jueves, 11 de mayo de 2017

“Crimen y castigo” a la francesa


El buen Comisario Bouchacourt, de la Neo-FSSPX, castiga a los malos.


Desesperada por acordar con la Roma apóstata modernista, la Neo-FSSPX comienza una nueva persecución interna de opositores a la traición.

Ver noticia en

La subversión de la Neo-FSSPX


Comisario Bouchacourt.



O lá lá : Guerra civil en el distrito galo de la FSSPX


Ante la reacción (tarde piaste, pero ¡al fin!) de siete priores y tres superiores religiosos contra la aceptación de la “misericordiosa” dádiva de Francisco respecto de la celebración de los matrimonios por parte de la Fraternidad, que coloca a ésta en la “jurisdicción conciliar”, ubicando a sus sacerdotes en una categoría de “segunda” respecto de los sacerdotes conciliares, nuestro tan conocido Padre Bouchacourt, ha enviado una Respuesta policíaca, que podría resumirse en este párrafo:

“Le incumbe a cada uno hacer frente a esta nueva prueba que atraviesa nuestro distrito rechazando toda cooperación a la difusión de este comentario, a tenerlo por nada y despreciarlo como cosa insignificante y buena para ser desechada”.

Un verdadero seguidor de Mons. Lefebvre habría usado precisamente esas mismas palabras para rechazar la resolución de Francisco respecto a los matrimonios celebrados en la Fraternidad. Pero vemos que sucede lo contrario. Por supuesto, el P. Bouchacourt no hace nada sin recibir las órdenes de Menzingrado. En este caso, la consigna es dar un mensaje sobre todo a Roma, porque esta excelente reacción contra la “benevolencia” de Francisco, pondría en riesgo el acuerdo total y absoluto, a coronarse con la prelatura. ¿Quizás sirva para acelerar el trámite final por parte de los modernistas romanos? Veremos veremos, después lo sabremos.

Pero además el comisario Bouchacourt acusa de subversivos a los priores (en realidad, más que priores pues en Francia las divisiones por regiones son más grandes) y a los superiores de las comunidades religiosas. Dice así:

“Estimados Cofrades,
Esta mañana ustedes debieron recibir o leyeron en internet una declaración firmada por siete priores y los superiores de los Capuchinos, de los Benedictinos y de los Padres de Mérigny.

Yo condeno y repruebo total y firmemente la manera subversiva por la cual esta declaración ha sido difundida. Preparada en secreto, entre algunos cofrades seleccionados, con la finalidad de sorprender, de desestabilizar y de poner a los superiores ante el hecho ya consumado, ésta toma a los fieles como rehenes y los constituye jueces de los sacerdotes y los superiores.”

Lo que estamos presenciando es ni más ni menos que las consecuencias de la subversión instalada en la Fraternidad por los superiores acuerdistas liberales, muy especialmente a partir del año 2012. Diremos otras palabras de otra pluma, acerca de la subversión, sabiendo que la respuesta ofrecida por los “teólogos” de Menzingrado va en el sentido subversivo de desanclarse y desentenderse de los principios para apelar a la falsa caridad subjetivista, sentimental, sin ser capaces de refutar en lo más mínimos los buenos argumentos esgrimidos por los firmantes de la carta:

“El gran secreto, la gran obra, el gran arte de la subversión bajo todas sus formas es hablar vehementemente en un sentido y actuar tanto más enérgicamente en el sentido contrario. El pueblo cree lo que oye y no comprende lo que ve”.

“Doctores que recomiendan el y el no juntos. Ellos saben muy bien que sólo el no será seguido de efecto en el acontecimiento que su discurso prepara, mientras que el será letra muerta. Sus y sus no son el ala derecha y el ala izquierda de un ejército que un estratega prepara sobre el terreno para esconder sus intenciones por una simetría falsa: el ala derecha tiene como misión de hacerse matar en la plaza, al sólo fin de cubrir y de favorecer la maniobra que el ala izquierda se reserva de ejecutar sin la menor dificultad”.

“El gran arte de la subversión, y la primera condición de su victoria, es tomar por agentes de su ejecución a los representantes legítimos de la autoridad que ella busca destruir.”.

“Es bueno recordar que casi siempre se es traicionado, y que siempre se lo es sólo por sus jefes”.

 “La verdad pone como locos furiosos a los partidarios del error y de la mentira, mientras que el error y la mentira dejan en general muy tranquilos a los que conocen la verdad”.


(Pensamientos escogidos de Alexis Curvers, en “Itinéraires”, nov, dic, 1971)





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