“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

martes, 21 de marzo de 2017

El secreto gigantesco del cristiano




PARÁBOLAS DEL INICIO DE LA IGLESIA
(Mt. IX, 14; Mc. 11,18; Le. V, 53)

R. P. Castellani


-"¿Por qué tus Discípulos no ayunan como ayunan los de Johanan y también los Fariseos?" Jesús respondió con tres cortas parábolas que están en los Tres Sinópticos; en Lucas más largas. Hizo el escudo de armas, o el "emblema" de la Iglesia que Él fundaba: era una cosa "nueva", como el vino nuevo; y era una cosa festiva, fiestera, festejera, como unas Bodas. No había venido solamente a continuar la Sinagoga, sino a cambiarla; y la predicación de Juan era sólo una vigilia, una preparación a las Bodas. "El hombre debe echar el vino nuevo en odres nuevos". Los que beben el vino viejo no quieren el nuevo, y dicen: "El viejo es mejor".

Los rasgos de la nueva sociedad religiosa que surgía, alegre y diferente, puestos en emblema... El lenguaje de los emblemas, símbolos y cifras es la lengua "de los héroes", de la edad épica de los pueblos, y eso son las parábolas: comenzaba la gran epopeya cristiana, después de cinco siglos de pesado estancamiento, en que la Sinagoga había ido hundiéndose lentamente, como en un pantano; en que Israel había ayunado de profetas, de sabios y de santos. Rompía una aurora nueva fresca y belicosa y un idioma nuevo.

El filósofo Giambatista Vico divide la vida de los pueblos en tres estadios: la edad de los dioses, la edad de los héroes y la edad de los hombres, caracterizadas por tres lenguajes diferentes; después viene la degeneración y la muerte. La edad de los dioses, o religiosa, tiene un lenguaje sagrado que no entiende el pueblo; la edad de los héroes, o épica, se expresa por símbolos o emblemas, como por ejemplo los blasones y escudos de armas medievales; la edad de los hombres, o democrática, tiene un lenguaje llano para todos igual, un "dialecto".(1) Es curioso que en tiempo de Cristo los tres lenguajes subsistían en Palestina: el hebreo antiguo, que conocían solamente los sacerdotes y letrados; el dialecto arameo (que algunos dicen no era dialecto sino lengua, pase) que hablaba el pueblo y habló Cristo; y el lenguaje poético simbólico de la enseñanza profética y rabínica, de que Cristo hizo las "parábolas". Esto parecería indicar que estamos aquí en un momento histórico que es el principio y el fin; en que, como en una semilla, se contiene todo: la "plenitud de los tiempos".

A la pregunta de: ¿por qué no ayunaban? Jesucristo respondió: Ya ayunarán a su tiempo; ahora es tiempo festivo; porque YO estoy aquí: "¿Cómo queréis que ayunen los invitados al convite de bodas mientras está con ellos el Esposo? Vendrán días en que el Esposo les será quitado; y entonces ayunarán, perded cuidado". Y ayunaron ¡altro! Los ingleses dicen que buen matrimonio es aquel que supera el fracaso de la luna de miel. Después de la luna de miel, que necesariamente fracasa, viene lo serio: por de pronto hay que pagar la miel... y la confitería. Los italianos dicen que la mujer tiene solamente dos días felices: el día que sale de la Iglesia para la casa de su esposo; y el día que sale de la casa de su esposo para la Iglesia, con los pies por delante, para ir al cementerio. Los españoles dicen: "Madre ¿qué es casar? - Hija, empreñar, parir y llorar". No es tanto como eso; pero algo hay. Los Apóstoles estaban como en luna de miel; y no les ocultó lo serio que venía después, cuando se retirara el Esposo. Ayuno; y esfuerzo y trabajo y cruz y persecución y muerte; y sin embargo, alegría para cubrir y ahogar todo esto, tomada de la reserva de la primera alegría: porque el Esposo retirado invisiblemente estaría con ellos: alegría secreta.

Los Puritanos del siglo XIX achacaron a la Iglesia que era demasiado fiestera; y los Paganos de nuestro siglo le achacan que es demasiado ayunadora; y ambos tienen razón.

Los Papas ayunaron e hicieron su Ciudad hermosa;

Los Puritanos fiestearon y dejaron sus Ciudades feas, cantó Chesterton cuando estaba en Roma en 1930; jugando con las palabras "fasted" y "feasted". Los paganos de nuestros días, Anatole France (o sea el judío François Thibaud) el tieso y terrible Leconte de Lisle, y la furiosa Madame Ackermann entre otros, dieron en la flor de acusar de "triste" a Cristo, solfeando en diferentes modos y tonos el verso del inglés Swinburne:

"Porque has vencido, Galileo pálido
Y el mundo se ha hecho triste con tu aliento ...

Mas he aquí que los discípulos de Juan y los Fariseos, le echan en cara lo contrario. También los fariseos en otra ocasión le echaron en cara que andaba demasiado de banqueteo (Ver Evangelio, pág. 197). Nadie en aquel tiempo lo trató de "triste", ni siquiera cuando dijo: "Mi alma está triste hasta la muerte". Lo curioso es que estos de ahora, Swinburne, Leconte de LisIe y Compañía, dicen que Cristo trajo la tristeza al mundo, y ellos no tienen ni quieren nada que ver con Cristo; y ellos SON TRISTES. "No será triste ni turbulento" -predijo el Profeta.

Una mañana en el Vaticano




Se apresta a amanecer en cittá del Vaticano. Dos guardias suizos custodian la entrada a la “Casa Santa Marta”. Sin descomponer sus tiesas y elegantes figuras, sostienen el siguiente diálogo, que traducimos al castellano.


Guardia 1: El sol no sale todavía sobre Roma,
                 y ya el primer visitante se asoma.

Guardia 2: Este siempre viene muy temprano,
                 creo que es porque se siente algo avergonzado.

G. 1: ¿Quién es, si puede saberse?
         Soy nuevo en el puesto y debo conocerle.

G. 2: Es monseñor Felé, el jefe “lefebvriano”.
        Trae siempre una sonrisa en la mano.

G. 1: ¿Es cierto lo que dicen los chimentos,
         de que Pancho y él serán como la vid y los sarmientos?

G. 2: Al obispo suizo yo lo he visto muy seguido,
        y cada vez se lo ve menos cohibido.
        Dicen que lejos de haber malos roces,
        habrá pronto entre ellos una lluvia de arroces.

G. 1: ¿Y quién viene a su lado, su nombre se me escapa?
        Sé que es un prelado muy amigo del Papa.

G. 2: Ese es monseñor Guido Pozo.
        ¿Pero amigo de Francisco? ¡No seas fantasioso!

G. 1: Atención que ya llega, ¡prudencia!

G. 1 y G. 2: ¡Buenos días, Su Excelencia!

Mons. Pozo, seguido de Mons. Felé, pasan a la Casa Santa Marta. Atraviesan un oscuro pasillo y se sientan en una salita de espera. Mons. Ganswein los recibe e intercambian frescas sonrisas, con olor a pan recién sacado del horno. Mons. Felé quiere esperar de pie, pero Mons. Pozo le insiste en que se siente. Mons. Felé busca calmar sus nervios hojeando una revista que hay sobre una mesita de mármol. Se trata de la revista dominical del diario “La Nación” de Buenos Aires. Un ejemplar de “La Revista del Papa” y otra del “Guerin Sportivo” completan la oferta.

Mons. Pozo: Su Eminencia, aguarde tranquilo,
                    Su Santidad es de verdad un amigo.

Mons. Felé: Créame que no lo dudo un solo instante,
                  lo que él hizo por nosotros en Argentina es emocionante.
                  Sé que él nos quiere ayudar contra quien fuere,
                  ¡si hasta leyó dos veces el libro gordo de Lefebvre!
                  Pero, ¿no hemos venido muy temprano?
                  Temo de verdad el molestarlo…

M. P.: Ya le dije que se quede tranquilo,
          haga de cuenta que usted es un Rabino.

M.F.: Disculpe pero no lo entiendo.

M.P.: La confianza de Francisco no necesita remiendo.

Mons. Felé: cada día más liberal






“Hay quienes dan algo a los pobres a fin de percibir ellos más, buscando riquezas so pretexto de limosna; así se cazan también las bestias y las aves, así se pescan los peces, poniendo en el anzuelo un poco de cebo”.


San Jerónimo, Carta a Nepociano.



Por más que los sitios de la Resistencia hablen e informen con objetividad y seriedad, de lo que acontece con la FSSPX y sus relaciones con Roma, los neo-faternitarios (esto es: integrantes o adherentes de la FSSPX que aceptan, impulsan, favorecen o estimulan el ralliement con Roma modernista) no quieren escuchar, no quieren abrir los ojos, no quieren pensar, no quieren admitir la verdad. Luego, ellos acusan, agreden, calumnian, repulsan. ¿Qué queda entonces sino el recurso extremo de mostrar mediante el humor la locura de su posición, de su postura de ralliement suicida y traidor?

Hay que admitirlo: Mons. Fellay parece superarse cada día más. Como preso de una locura muy parecida a la que abismó a muchos católicos durante los tiempos del nefasto concilio Vaticano 2°, predica y transmite un optimismo iluso, pueril, incoherente, infundado, absurdo. Querido lector: las citas que usted va a leer son REALES, TEXTUALES, VERDADERAS,

 emanadas de la boca políglota de Mons. Bernard Fellay, y pueden leerse o escucharse en este enlace.

Los comentarios en rojo y las imágenes los metimos nosotros.


MONS. FELLAY CONFIRMA QUE LA FSSPX BUSCA ADQUIRIR UNA IGLESIA EN ROMA.

“Hay un rumor que ha circulado en los últimos días que ha emocionado a algunos, diciendo que la Fraternidad está por comprar una iglesia con un edificio, que el papa (ininteligible) que el acuerdo con Roma está cerca. Esta noticia es falsa. Son rumores, rumores que mueven a la gente, pero la verdad vamos a verla: es verdad que nosotros buscamos una iglesia. Entonces el rumor no es falso, porque Mons. Felé admite qu sí quieren comprar una iglesia en Roma. La noticia no es falsa. ¿Por qué dice que es falsa si es verdadera? Habrá un error en cuanto a la exactitud de la iglesia en sí que la Neofraternidad desea comprar, pero no en el hecho de decir que busca una iglesia, que es el punto central. Ya tenemos una pequeñita, pero demasiado pequeña, entonces nosotros buscamos en Roma una iglesia. Esto es verdad, pero no es esta iglesia. Y la decisión está a cargo de la Congregación para los Religiosos. Porque el edificio en el cual estamos interesados es un edificio que pertenece a Hermanas y hasta ahora, desde hace dos meses, esperamos respuesta que no viene. Eso por un punto. 

DETALLES SOBRE LA FUTURA PRELATURA PERSONAL

Roma quiere dar a nosotros una estructura que corresponde lo más preciso a nuestra realidad. ¿Y cuál es nuestra realidad? Tenemos sacerdotes, tenemos obispos, tenemos fieles, tenemos prioratos, escuelas, seminarios, y lo que Roma quiere hacer es darnos una estructura que contiene todo eso. Como una diócesis. ¡Qué buena es Roma! ¡Qué bueno es Francisco! La realidad de la Fraternidad, según describe Mons. Felé, se corresponde con el número, y no con el combate de Cristo Rey. Esa es la mirada que tienen tanto Roma como Mons. Felé. Por eso Mons. Felé sólo habla de cantidades, de números, de cosas que la Fraternidad tiene, ¡lo que no tiene es vergüenza! ¡Debería leer un poco a San Atanasio, por no decir a Mons. Lefebvre!
Porque el Opus Dei no tiene como derecho un obispo. Es solamente por el buen placer del papa, él decide si no o sí hará de la cabeza un obispo. Para nosotros es así, está decidido, está escrito. Es el placer del Papa que la Fraternidad tenga un obispo. Este obispo... somos nosotros que elegimos tres personas entre la Fraternidad y que presentamos al papa para que él elija uno de los tres. Y Francisco va a elegir al más antiliberal de los tres, ¿verdad? Mejor dicho, al más liberal de los tres candidatos… ¿Y al siguiente obispo quién lo elige? El Papa liberal. 

Francisco y amigos.

También está previsto que a los otros obispos de la Fraternidad les darán obispos auxiliares en esta Prelatura. Y todo lo que existe ahora estará reconocido en todo el mundo. Y los fieles ¡también! Estarán en esta prelatura con el derecho de recibir los sacramentos y enseñanzas de los sacerdotes de la Fraternidad. ¿Ahora acaso no gozan de ese derecho? Desde hace más de cuarenta años tienen ese derecho.
Desde, podemos decir dos años y algo, lo mismo dijo en épocas de Benedicto. “Cambia, todo cambia” hay un cambio muy importante no en todo, pero en la Congregación de la fe. Esta congregación de la fe es con la cual hablamos. Y nos dicen ahora “ustedes no están obligados a aceptar la libertad religiosa, el ecumenismo, la misa nueva; usted puede mantener su posición, porque estos puntos del concilio no son tan importantes que quien los rechaza no sería católico el problema está en quien los acepta, promueve, enseña, profesa y defiende, ¿es católico? Se puede no estar de acuerdo con el concilio y mantenerse como católicos” ¿Se puede estar de acuerdo con el concilio y mantenerse como católicos? ¿Se puede adherir y enseñar y defender el concilio y permanecer como católicos? Esto es muy importante, hasta ahora siempre han dicho “ustedes necesitan aceptar todo” Ahora Roma les dice: queremos ser aceptados tal como somos: modernistas, sin que ustedes nos vengan a hablar de Cristo Rey y todas esas antiguallas perimidas...

De locos



Lea ACÁ

LIbrerías FSSPX presenta su novedad editorial



"Ayuda"



Los profesionales de la Tradición


“Presentándose como los únicos depositarios de la marca tradicional, Fellay & Co. encontraron en Bergoglio el interlocutor ideal para hacer fructificar tal renta. Ellos rinden homenaje al soberano, le reconocen la soberanía pérfida y él les concede un feudo estrafalario para los nostálgicos de la misa en latín con la capacidad de hacer lo que quieranBasta que le garanticen el buen orden, la disciplina y reconozcan su supremacía. Por su parte, los nostálgicos estrafalarios de la misa en latín utilizan el objetivo alcanzado como una prueba de que la Iglesia comienza a sanar, o más bien que está curada pues los ha acogido también a ellos”.



Leer resto en NON POSSUMUS

Destruyendo el “mito” de los “30 mil desaparecidos"



Por qué sí importa discutir la cifra


“A ver, yo he dicho toda la vida que hubo acá treinta mil desaparecidos sabiendo que no
hubo treinta mil. ¿Por qué? Porque era una consigna. Y como consigna soy libre de decir lo que tenga ganas. A mí lo que me parece con ésto es que hacer una ley que obligue a la gente a decir
eso –y si no lo dice que la sancionen–
es impedirle pensar en libertad”.

Jorge Lanata. PPT, 28-08-2016


De acá


Por Juan Carlos Monedero (h)

Importa discutir la cifra. Sí, importa mucho. “No, no discutamos la cifra, estemos en paz, busquemos la reconciliación de la Argentina, la reconciliación entre los hermanos enemistados”. A ver, hablemos claro. No puede haber reconciliación donde no hubo nunca acuerdo. ¿Qué conciliación cabe entre quienes derramaron sangre inocente y quienes fueron injustas víctimas? ¿Qué conciliación cabe entre quienes reivindican y siguen reivindicando el accionar terrorista –denominado, diplomáticamente, lucha armada– y quienes lo combatieron, en el marco de la legítima defensa, más aún, en el marco de una guerra justa?

Importa discutir la cifra. Importa discutirla porque a esta cifra la sostuvo la credibilidad de muchos: hubo personas a las que les creímos cuando juraban que hubo 30.000 desaparecidos. Les creímos cuando afirmaban, vehementemente, que esa era la cantidad. Pero esas personas –ligadas a los organismos titulados de “Derechos Humanos”– no sólo afirmaban una cifra sino que también afirmaban otras cosas. Con no menor ímpetu, aseveraron cosas en base a las cuales los argentinos hemos “reconstruido” la historia. Multitud de juicios, opiniones, veredictos, sentencias, resoluciones, etc., se desprenden de personas que sostienen la cifra de “Los Treinta Mil”.

¿Y si es una mentira?: "yo he dicho toda la vida que hubo acá 30 mil desaparecidos sabiendo que no hubo 30 mil". Entonces, forzosamente queda en jaque también la credibilidad de estos sujetos. Salvo aquellos hechos que pueden ser probados de forma independiente, necesariamente toda la reconstrucción de los años 70' se halla bajo fuego. Se desplomó esta credibilidad y, con ella, una parte sustancial de la pseudo historia que –desde Alfonsín a Macri– predomina en las cátedras y en los medios de comunicación. Si cae la cifra, cae una pata de la mesa de esta historia distorsionada. Si cae la cifra, cae todo. 

A eso le tienen miedo muchos. Exactamente por este motivo, nadie en el país desea discutir a fondo -y con todas sus consecuencias- la cifra de los desaparecidos.

Todo lo demás se puede discutir.

Se puede debatir el aborto en el Carlos Pellegrini. El número de los desaparecidos, no.

Se puede discutir si la defensa del médico fue –o no– excesiva. El número de los desaparecidos, no.

Puede haber una controversia respecto de si un hombre vestido de mujer puede competir en el Hockey con las mujeres o con los varones. Sobre el número de los desaparecidos, no, no puede haber controversia alguna.

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