“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

lunes, 9 de enero de 2017

Salutación recibida


Agradecemos el saludo recibido para este nuevo año y hacemos extensivo el mismo a nuestros queridos lectores.



¡Viva Cristo Rey!
 ¡Viva el Papado!
 ¡Muera el Modernismo!


Conmemoraciones: Día Universal del Fariseo


9 de enero: Día Universal del Fariseo


Recibimos en nuestra casilla de correos la siguiente información institucional:


El “CLUB DEL FARISEO” festeja nuevamente el “Día Universal del Fariseo” convocando a todos sus miembros a rendir homenaje, mediante una celebración litúrgica, a sus insignes Fundadores Anás y Caifás. Contaremos con la presencia de nuestros más insignes y conspicuos miembros, acompañados de sus respectivas comparsas. Estimado socio: lo esperamos. No olvide portar su carnet social con la cuota al día y su filacteria reglamentaria. Para evitar las infiltraciones malignas, avisamos desde ahora: Resistentes fláccidos e impotentes, publicanos y fraternitarios: abstenerse desde ahora de toda aproximación contaminante.
Auspicia: Radio Cerianidad, la Voz de la Tradición Remanente.





Antilefebvrismo “lefebvrista”


“Colaborador radial”, por Requena.


No resulta raro, antes al contrario, resulta lógico que quienes emprenden el camino del error, diferentes caminos del error, finalmente encuentren una vía que los una en su desvarío. Todos los caminos errados conducen a una coincidencia, en aquello que niegan, con diferentes modos y ropajes. Así es como hoy en las filas de los “Tradis” nos encontramos con dos tipos de personajes que llevan “vidas paralelas”: los falsos “lefebvristas” de la Neo-FSSPX, y los falsos “lefebvristas” del sedevacantismo. 

Los primeros tergiversan a Mons. Lefebvre para hacer del gran Arzobispo un acuerdista, que hoy aceptaría ser “reconocido” por la Roma conciliar de Francisco.

Los segundos reducen a Mons. Lefebvre porque el Arzobispo no fue un sedevacantista, o lo tergiversan para convertirlo en un sedevacantista.

Unos y otros falsifican, recortan y se valen sólo de la figura de Mons. Lefebvre para dar prestigio a sus obras de destrucción, o rendición o rebeldía. Pero al fin y al cabo lo dejan de lado en sus enseñanzas fecundas y vigentes, para darle la espalda a su recto entendimiento de la Iglesia, unos queriendo pactar con los enemigos enquistados en su estructura oficial, los otros haciendo de su secta la portavoz de la Iglesia, subsistente en su secta supertradi.

Los primeros son más serios y numerosos, y hay abundancia de artículos sobre sus engaños, sus falacias, sus cobardes omisiones, en diferentes blogs de la Resistencia (en español: Non Possumus y Syllabus).

Los segundos son pocos pero estridentes, y generalmente sus improperios disfrazados de artículos periodísticos, dan vergüena ajena.

Veamos un comentario de uno de esos personajes que hacen de Mons. Lefebvre alguien que fue valioso para su tiempo, pero que ya hoy aparecería como desfasado, anacrónico, inactual. Démodé. ¿Y esto por qué? Porque Mons. Lefebvre no declaró la Sede vacante. Ah, pero esto último no se animan a decirlo así, con toda la claridad y la fuerza de las afirmaciones claras:

Como muchos otros, Don Tomás de Aquino se cuelga de la sotana del Arzobispo Mons. Marcel Lefebvre, repitiendo palabra por palabra muchos de los conceptos que aquel obispo, fallecido en 1991, pronunciara hace ya muchos años atrás.
Dichas reflexiones u opiniones del Arzobispo Lefebvre fueron, sin dudas, oportunas y claras, además de muy precisas, pero algunas de ellas no son hoy aplicables. O mejor dicho, sería imprudente insistir con ellas ahora.
Respecto de los dichos y la conducta de Mons. Lefebvre en referencia a la iglesia conciliar y sus autoridades, es necesario poner las cosas en el correspondiente contexto histórico. Es necesario realizar los DISTINGOS que las diferentes circunstancias obligan a tener en cuenta. Cosa esta última que la fláccida resistencia es reticente a hacer, por supuesto.

Es imprudente insistir con Mons. Lefebvre ahora, claro está. Para los neofraternitarios porque deberían rechazar toda posibilidad de ser “normalizados” por la Roma apóstata y hereje. Para los sedevacantistas, porque Mons. Lefebvre no sostiene sus desvaríos farisaicos y su mentalidad sectaria. En aquel contexto histórico, dicen estos truhanes, Mons. Lefebvre tuvo razón. Pero hoy sus enseñanzas, los principios que motivaron su conducta, no corren más. “Hoy -parecen decir estos charlatanes- Mons. Lefebvre estaría con nosotros y pensaría distinto”. Así es que si Mons. Tomás de Aquino se equivoca –de acuerdo al citado vocero radial, el “Sr. O.”, no desmentido por los sacerdotes que comparten la misma “inhóspita trinchera”- es por seguir enseñando lo que enseñaba Mons. Lefebvre.

Convencidos de esto, se dedican pues a combatir a los seguidores fieles de Mons. Lefebvre, manifestando su odio y desazón por el gran éxito de la misión emprendida por el Obispo benedictino en tierras colombianas, dejando a dos recalcitrantes curas otrora seguidores de Mons. Lefebvre, derrotados e impotentes. Triste historia, cuando se abandona a los obispos católicos fieles, para emprender un camino de orgullosa rebeldía e independencia. Es el fariseísmo de nuevo cuño que pone un nuevo mandamiento para entrar al cielo: el sedevacantismo.

Las cosas que dicen y hacen estas personas contra los obispos, sacerdotes y fieles de la Resistencia, o simplemente católicos y continuadores de Mons. Lefebvre, nos hacen pensar en las palabras de la Sabiduría, que debe guiar nuestro camino: 

En la prosperidad del hombre, sus enemigos andan tristes; y en la adversidad se conoce quién es amigo” (Eclesiástico, XII, 9)
  


martes, 13 de diciembre de 2016

"Reconocimiento"

Reconozcamos al verdadero Bergoglio
 y los frutos de la iglesia conciliar…







El outlet de la misericordia y del perdón




Extractos del artículo de Antonio Caponnetto sobre la última guarangada bergogliana, “Misericordia et misera”:


En la práctica, y bien escondido tras los ropajes de la indulgencia, esto derivará en una banalización de tan tremenda falta moral [el aborto], en una relativización y des-solemnización tanto del homicidio como de su eventual condonación sacramental. El cura qualunque –falto como suele estar de cualquier seria formación católica- que reciba en confesión a un abortista dispensará la absolución al homicida sin otra carga que traer a la parroquia algún alimento no perecedero para los pobres.
Lo mismo sucederá si se confiesa un adulterio o una vida contranatura o la práctica activa del travestismo. Alerta punitivo al tope, en cambio, si alguien llegase a reconocer, tras la extinta celosía del confesionario, que se entusiasmó en una corrida de toros (a favor del torero) o que contaminó la acera de su casa arrojando algún residuo sin reciclar.
La gravitas, aquella noble virtud que significaba peso, responsabilidad, severidad y seriedad, y que tan vinculada a la piedad estaba, quedará excluida del horizonte del penitente y del ministro. Es que la misma Carta Misericordia et Misera, que en buena hora “recomienda mucho [al clero] la preparación de la homilía y el cuidado de la predicación”[6], nada dice del celo que debe tenerse para administrar correctamente el sacramento de la penitencia o confesión, devenido hoy, en la generalidad de los casos,en un diálogo insustancial,consensuado y mecánico con el clérigo de turno.
En la cosmovisión bergogliana –y hasta aquí no cabe reproche- está claro que el confesionario no puede ser un salón de torturas. Pero tampoco puede ser una cafetería en la que dos conocidos se dan al charlismo amistoso y se despiden hasta próxima ocasión. Con sapiencia decía Louis Veillot, que el respetuoso y reverente atractivo de los tradicionales confesionarios, más consistía en estar ellos salpicados de penas, vergüenzas y dolores que chorreados con la sangre de un mártir. Es el estar rodeados de adoloridos arrepentimientos lo que suscita su búsqueda en el alma sana. No el parecerse a las cabinas de un cyber en la que se entra y se sale para hacer un poco de vida social y otro poco de humana catársis.
La confesión tiene pautas, condiciones, requisitos, exigencias. San Juan Nepomuceno es el Patrono de los Confesores, no Frantz Fanon. Y desde siempre se enseñó en la doctrina católica que existe la disciplina; esto es la posibilidad y la necesidad de una pena, de una sanción, de un castigo. Bienvenidas todas las formas del suaviter que la prudencia del clérigo juzgue conveniente. Bienvenido incluso el ritmo armónico y pedagógico de las fórmulas, tan descuidado. Mas recuérdese que fue Santo Tomás el que escribió con acierto: “A los hombres bien dispuestos se les induce más eficazmente a la virtud recurriendo a la libre persuasión que a la coacción. Pero entre los mal dispuestos hay quienes sólo por la coacción pueden ser conducidos a la virtud. ( Suma Teológica, I-II, q. 95, a. 1).

Paralelismos


Un escritor bastante inflado por los conservadores.



Uno que vuelve y otro que se va. El que vuelve (enhorabuena) es Mel Gibson a lo que mejor sabe hacer, dirigir películas; el que se va -de boca- es Juan Manuel De Prada, cansado y exacerbado según parece por sus propios detractores, que congratulándose del regreso del excelente director de cine, lanza un brulote petulante poco digno de su pluma generalmente demorada y, aunque cáustica, inteligente, dándonos ahora un artículo que más bien parece excretado por algún escriba de ese sonajero del diablo que es la Radio Cerianidad. Lejos cae de insultadores con más clase, de vituperios nada procaces y de las defensas de las buenas causas de nuestros Ramón Doll o Ignacio Anzoátegui, por ejemplo (y hasta de un Borges que sabía “el arte de injuriar”), a los cuales el español en cuestión no podría “paralelizarse”. De Prada defiende mal una buena causa. Veamos su artículo, al cual le agregamos nuestros comentarios (en rojo):

Vuelve Gibson

Si mañana resucitase Plutarco y se ofreciese a escribir mi biografía, sólo le pediría que escribiese de forma paralela la de Mel Gibson, un artista como la copa de un pino, un carca glorioso, un macho alfa (¿?) sin parangón en el globo terráqueo, un genio desembridado y sufriente al que han intentado mil veces crucificar. Pero Gibson cuenta con un Dios que sabe cómo salir de la tumba; y, aunque le lluevan ostias hasta en el carné de identidad (¡!), se levanta una y otra vez, viril y tumefacto, carcajeándose de todos los boquimuelles de la corrección política, meándose encima de todos los moderaditos de corazón duro y polla blanda (¡!) que ponen el grito en el cielo cada vez que Gibson suelta una procacidad o un improperio. Va por vosotros este artículo, patulea. (Lo que hace De Prada es simplemente identificarse con Gibson para despotricar contra sus propios impugnadores. Dedicar todo este espacio con improperios para los “moderaditos” no hace otra cosa que agrandarlos y darles una categoría que no tienen. Quien en verdad es el peor enemigo y no sólo de Gibson sino de cada uno de nosotros mismos somos precisamente nosotros mismos, nuestro hombre viejo que se resiste a negarse a sí mismo y tomar la cruz.)
Cuando ya parecía muerto y enterrado, vuelve Mel Gibson a la dirección con Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge), una película que mientras escribo estas líneas aún no he visto; pero ni siquiera necesito verla para intuir (¡para saber!) que será grandiosa (Por lo que sabemos De Prada pretende saber de cine, pero realmente sus opiniones al respecto distan mucho de ser lo autorizadas o convincentes que se suponen. En esta película de Gibson el héroe es un adventista y pacifista. ¿Dónde ha quedado su catolicismo? Al glorificar a este personaje lo único que hace es dar un mensaje ecuménico muy a gusto de los norteamericanos que aman la libertad religiosa y lo importante es “creer en Dios, sin importar la religión”; en estos últimos tiempos Gibson las va mejor con los protestantes –y, por lo que sabemos, con algunos judíos- que con los católicos), porque Gibson guarda en el pecho la llama del arte, que ninguno de esos mequetrefes que lo detestan podrá apagar jamás. Mel Gibson está inspirado por Dios (lo estuvo en sus dos grandísimas películas católicas, “La Pasión de Cristo” y “Apocalypto”, ¿lo está ahora?), alumbrado y calcinado por Dios; y aunque lo hayáis relegado al ostracismo, aunque lo hayáis metido en todas vuestras apestosas listas negras, aunque  hayáis conseguido que las masas cretinizadas abominen de su figura y lo tachen de machista, racista y no sé cuántas chuminadas más nunca podréis acallar su genio (cierto, ¿pero no es el mismo Gibson que con sus propios desbandes ha atentado también contra su genio?), que es como un magma ardiente que anega vuestra insignificancia de mingafrías, vuestra inepcia de eunucos que saben cómo se hace pero no pueden hacerlo. Y Gibson, que sabe cómo se hace y puede hacerlo con la misma facilidad con que se tira un pedo (sic), os va a golpear de nuevo con su arte hiperbólico de león rugiente (sic) que jamás podréis domesticar, con su desmesura épica y su arrogancia de cisne negro que levanta majestuoso el vuelo cuando ya creíais que lo habíais derrotado. Tendréis que inclinar vuestra testuz de bueyes capones ante la apoteosis de este toro salvaje que brama y embiste (¿y cómo termina el toro? Este español suponemos que lo sabe…); tendréis que morderos los lagrimones de la rabia y la impotencia, mientras os coméis atildadamente vuestra ración de alfalfa posmoderna, mientras seguís escudriñando las cagarrutas del arte anémico, asténico y sistémico que habéis entronizado. Y veréis de nuevo el humo de las ofrendas de Gibson alzarse orgulloso hasta el cielo, como Caín veía el humo de las ofrendas de Abel, mientras os corroe la envidia(¡¡¡!!!).
Nunca pudisteis perdonarle que fuera un católico acérrimo (cierto), de los que rezan en latín (por lo que sabemos, Gibson ha abandonado la práctica de la religión y se ha transformado en un pecador público), y follan a chorro libre (esa “libertad” que exalta De Prada lo ha llevado a Gibson al adulterio, al divorcio, al concubinato, a perder la mitad de su fortuna y a la necesidad de salir a protagonizar películas horrorosas y demorar su regreso a la dirección); nunca pudisteis soportar su versión salvaje de la Pasión de Cristo (¿salvaje o realista?), cuyos fotogramas caían sobre vuestra alma lechuguina y bardaje como el agua bendita cae sobre la piel del poseso; nunca pudisteis tolerar que se atreviera a filmar una película tan aguerrida y desorbitada, tan crudamente humana, tan desvergonzadamente divina (de acuerdo). ¡Estabais tan cómodos y satisfechos con ese catolicismo meapilas y sentimentaloide, almibarado y mansurrón, que predican los curas modositos! (cierto) Y justo cuando parecía que la batalla la teníais ganada llegó aquella película terrible, aquel insulto a vuestro humanismo sin Dios, aquel chafarrinón de sangre eucarística cayendo sobre vuestro traje de domingo sin misa (bien dicho). Pusisteis entonces a funcionar vuestra máquina de fango sobre aquel australiano (Gibson no es australiano, sino estadounidense) integrista (por su vida pública no lo parece) y macho (¿en qué sentido?); y como el australiano (que no, que es norteamericano, ¿te enteras?), además, turbulento y asaltacamas, colérico y borrachuzo, conseguisteis convertirlo en un apestado ante los ojos del mundo,  incluidos los ojos de muchos católicos puritanos que han olvidado que Dios se regocija llevando sobre sus hombros a la oveja descarriada que llora y pide perdón por sus pecados (cierto, no condenamos a Gibson, pero tampoco lo exaltemos ni lo pongamos por modelo, como parece hacer De Prada, sólo porque es lo opuesto a los que llama “moderaditos” y “meapilas”). Pero mientras el apestado Gibson era escarnecido y vituperado, mientras caía por los despeñaderos del descrédito y la ignominia, mientras todos los cretinos del planeta arrojaban paletadas de tierra, escándalo y olvido sobre el maldito que había osado proferir tantas blasfemias contra la religión de la corrección política, Dios seguía inspirándolo, alumbrándolo, calcinándolo con su beso de amante y de padre. Y aquí lo tenéis de nuevo, raza de víboras, redimido en la sangre del Cordero y dispuesto a seguir aturdiéndoos con su arte sin parangón, su arte hiriente y montaraz como un látigo de fuego (veremos).
Y, además de estrenar película, Mel Gibson anuncia que está preparando una continuación de la Pasión (Gibson no ha anunciado tal cosa; y ya muchos anuncios de posibles filmes de Gibson –entre ellos Cristiada- se dieron pero no ha realizado finalmente ninguno. Dios quiera que siguiera la vida de Cristo de la misma forma inspirada en que lo hizo), para celebrar que cree en un Dios que sabe salir de la tumba (bueno, si rehiciera su vida sería más demostrativo de su fe; las películas que hizo y produjo últimamente no demuestran eso), y también sacar de ella a los apestados que el mundo entierra. Preparaos, patulea, porque vuelve Gibson, y os va a partir la jeta a pollazos (el optimismo visceral de De Prada se da de frente con la realidad; es sabido que luego de la Pasión los distribuidores –que sirven a sus amos judíos- boicotearon mayoritariamente Apocalypto. No otra cosa sucedería en mayor escala con otra obra católica, por buena que sea. Sin dudas se verían enormemente contrariados los supuestos personajes a que De Prada alude, pero el logro de Gibson no estaría dado en su condición de “macho”, “borrachón” y “asaltacamas”, pues sabemos que en tiempos de realizar “La Pasión” era un católico de la Tradición que rezaba la misa tridentina en el set de filmación).

Finalmente, De Prada parece confundir las cosas y oponer al catolicismo almibarado, sentimentaloide y mansurrón de Hollywood o Zefirelli, la figura misma de Gibson en su turbulenta vida, cuando el modelo para el católico –que bien propuso el mismo Gibson- es el Cristo de su película. Además el héroe de su película es un típico WASP, más cerca del Hollywood de De Mille que de su “Pasión”.  Ciertamente, los artistas suelen ser personajes tormentosos y nada ejemplares. Por eso debemos entender lo que nos dicen sus obras, donde suelen elevarse por encima de sí mismos. Así por ejemplo, quizás le convendría a De Prada, en vez de admirar las bravatas de Gibson –a quien siempre hemos defendido por su coraje y su talento, y por quien rezamos para su completo regreso al único redil- recordar otro católico modélico propuesto por Chesterton y que el Padre Castellani describía de esta manera:


"Chesterton no ha perdido su inveterada afición al símbolo. El Padre Brown es el Católico tal como lo ven los ojos protestantes y tal como es en realidad, el católico visto por fuera y por dentro. El curita petizo, cara de luna, simple, distraído, insignificante, extraño y vago ('Oh, you líttle celibate simpleton!', solteroncito zonzo, le dice Flambeau en el momento en que creyendo haberlo vencido está en realidad en sus manos), es un ser soportable y bueno, pero que se deja a un lado hasta que se llega a un atolladero. Pero cuando se llega a un atolladero (y todo mortal llega por lo menos a un Atolladero), entonces el curita tonto se crece como un campanario, dice una palabra extraña, una palabra misteriosa que es una explosión de magnesio que ilumina todo: porque ve las cosas como son, y los otros sólo las apariencias" ("Crítica Literaria", II, Gilberto K. Chesterton – La Apologética, D!CTIO, Bs. As., 1974, p. 142).

viernes, 25 de noviembre de 2016

LOS MODERNISTAS PROLONGAN LA MISERICORDIA PARA CON LA NEO-FSSPX





DECLARACIÓN DE MONSEÑOR LEFEBVRE DE 21-11-1974
SEGÚN LA CASA GENERAL DE LA (NEO) FSSPX (ACÁ)


Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma, a la Roma católica guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias al mantenimiento de esa fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad. 

Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de éste salieron. 

Todas esas reformas, en efecto, contribuyeron y contribuyen todavía a la demolición de la Iglesia, a la ruina del Sacerdocio, al aniquilamiento del Sacrificio y de los Sacramentos, a la desaparición de la vida religiosa, a una enseñanza naturalista y teilhardiana en las universidades, los seminarios, la catequesis, enseñanza nacida del liberalismo y del protestantismo, condenada repetidas veces por el magisterio solemne de la Iglesia. 

Ninguna autoridad, ni siquiera la más elevada en la Jerarquía, puede constreñirnos a abandonar o a disminuir nuestra fe católica claramente expresada y profesada por el magisterio de la Iglesia desde hace diecinueve siglos. 

'Si llegara a suceder, dice san Pablo, que nosotros mismos o un ángel venido del cielo os enseñara otra cosa distinta de lo que yo os he enseñado, que sea anatema' (Gál. 1, 8). ¿No es esto acaso lo que nos repite el Santo Padre hoy? 

Y si una cierta contradicción se manifestara en sus palabras y en sus actos así como en los actos de los dicasterios, entonces elegimos lo que siempre ha sido enseñado y hacemos oídos sordos a las novedades destructoras de la Iglesia. 

No es posible modificar profundamente la “lex orando” sin modificar la “lex credendi”. A la misa nueva corresponde catecismo nuevo, sacerdocio nuevo, seminarios nuevos, universidades nuevas, Iglesia carismática, pentecostal, todas cosas opuestas a la ortodoxia y al magisterio de siempre. Habiendo esta Reforma nacido del liberalismo, del modernismo, está totalmente envenenada; sale de la herejía y desemboca en la herejía, incluso si todos sus actos no son formalmente heréticos. 

Es pues imposible a todo católico consciente y fiel adoptar esta Reforma y someterse a ella de cualquier manera que sea. La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica, para nuestra salvación, es el rechazo categórico a aceptar la Reforma. 

Es por ello que sin ninguna rebelión, ninguna amargura, ningún resentimiento, proseguimos nuestra obra de formación sacerdotal bajo la estrella del magisterio de siempre, persuadidos de que no podemos prestar un servicio más grande a la Santa Iglesia Católica, al Soberano Pontífice y a las generaciones futuras. 

Es por ello que nos atenemos firmemente a todo lo que ha sido creído y practicado respecto a la fe, las costumbres, el culto, la enseñanza del catecismo, la formación del sacerdote, la institución de la Iglesia, por la Iglesia de siempre y codificado en los libros aparecidos antes de la influencia modernista del Concilio, esperando que la verdadera luz de la Tradición disipe las tinieblas que oscurecen el cielo de la Roma eterna. 

Y haciendo esto, con la gracia de Dios, el auxilio de la Virgen María, de San José, de San Pío X, estamos convencidos de mantenernos fieles a la Iglesia Católica y Romana, a todos los sucesores de Pedro, y de ser los “fideles dispensatores mysteriorum Domini Nostri Jesu Christi in Spiritu Sancto”. 


Amén.





IMPLUVIUM




Nuevo y "colosal" seminario de la Neo-FSSPX en USA. Como toda mansión yanqui, no puede dejar de contar con su propia piscina. ¿Será para simbolizar la abundancia de gracias de que se ve dotada? ¿Quizás un mega baptisterio? Ofrecemos una espectacular vista aérea del “coloso”.




Muchachos se entretienen en el impluvium.


SALIR DE ROMA





Acto de fe

Creo obstinadamente en todo cuanto
Dios revelasteis hemos de creer…
Dios, esencial verdad, horra por tanto
de engañarse, engañar o no saber…

Todo cuanto de fide enseña el santo
viejo de Roma por la fiel mujer
esposa tuya del manchado manto
mezcla de tierra y luz de rosicler…

creo, Señor. Guarda mis anteojos…
Sin ellos… veo, sí, palacios rojos
la Urbe con la Cúpula en la Loma;

pero con ellos, veo la Paloma
veo la Flor, el Trigo y los Abrojos…
Guarda mi fe, Señor, y —fuera broma-
si aquí no te han de ver pronto mis ojos,
dame la gracia de salir de Roma.

Roma, 10 de mayo de 1947.

Padre Castellani


LOGORREA IN CRESCENDO




De acá

A veces uno comete el craso error de pensar que Bergoglio cerrará la boca y nos dará descanso por unos días, aunque sean pocos. Pero el hombre nunca para y su logorrea va en un exasperante crescendo, y no queda más remedio que transcribir sus últimas demasías.

Según AICA esta es su “Respuesta indirecta a las preguntas de cardenales sobre Amoris laetitia”:

“La Iglesia solo existe como instrumento para comunicar a los hombres el plan misericordioso de Dios. En el Concilio, la Iglesia sintió la responsabilidad de estar en el mundo como signo vivo del amor del Padre. Con la Lumen gentium volvió a las fuentes de su naturaleza, el Evangelio. Esto desplaza el eje de la concepción cristiana de cierto legalismo, que puede ser ideológico, a la Persona de Dios que se hizo misericordia en la encarnación del Hijo. Algunos siguen sin comprender, o blanco o negro, aunque sea en el flujo de la vida en donde hay que discernir. El Concilio nos ha dado esto, pero los historiadores dicen que un Concilio, para que lo absorba bien el cuerpo de la Iglesia, necesita un siglo… Estamos a la mitad”.

Dos preguntas se imponen aquí:

-¿Antes de la Lumen Gentium la Iglesia estaba lejos de “las fuentes de su naturaleza, el Evangelio”, por causa de “cierto legalismo”?

-¿Hay discernir” en “el flujo de la vida “las cuestiones de Teología moral,porque no todo es “blanco o negro? sino gris?

Y por razones de salud mental, me abstengo de comentar otra de sus anticatólicas barrabasadas:

El proselitismo entre los cristianos, entonces, es en sí mismo un pecado grave, porque contradice la dinámica misma de cómo volverse cristianos y seguir siéndolo. La Iglesia no es un equipo de fútbol que busca hinchas” http://www.aica.org/26121-francisco-la-iglesia-no-es-un-equipo-de-futbol-que.html


Solamente pido que el Supremo Referí le muestre la tarjeta roja y lo expulse de la cancha. Para siempre.

El pobre de Asís



miércoles, 28 de septiembre de 2016

SSAJM





Como enseñan los maestros de discernimiento espiritual, y venimos sabiendo mucho en los últimos tiempos por lo padecido desde este lado en la trinchera de la Resistencia católica, el diablo gusta de hacer ruido, de alborotar, de turbar, de enturbiar, de desanimar, de confundir, de alardear, de tergiversar, de acusar y de mentir, muchas veces usando o torciendo la verdad, con el fin de desbaratar toda obra verdaderamente católica.

Escribe San Buenaventura que Nuestro Señor “No comenzó a predicar con estruendo y pompa, sino poco a poco y con humildad”. De igual modo podemos decir que ha empezado su existencia la nueva y única congregación católica antiliberal que queda en el mundo, la Sociedad Sacerdotal de los Apóstoles de Jesús y María (SSAJM), que continúa la línea católica de Mons. Lefebvre que diera inicio a la FSSPX, hoy en pleno y definitivo ralliement con los modernistas y masones romanos. Y como no podía ser de otra manera, algunas bataholas y griterías por modo de artículos y charlas han sido paridas por ejemplares apóstoles del reniego, la teología “a la carta” y la rebelión fomentada por el deseo de propia autonomía. Liberales disfrazados de ultratradicionalistas, fariseos que no trepidan en enmascararse con mentiras, exageraciones y dramatizaciones grotescas. Pero también la astucia serpentina sabe utilizar del silencio para no dejar que se conozca la verdad, en su afán de hundir a los cada vez menos católicos que resisten la apostasía.

Si hay algo destacable que los enemigos de la Tradición no quieren que se destaque es la siguiente declaración incluida en los estatutos de la nueva congregación, dispuesta a no sucumbir bajo seducciones “reconciliadoras” o reduccionismos eclesiavacantistas:

« Desde el concilio Vaticano II, el santo Sacrificio de la Misa, la doctrina católica y toda la vida de la Iglesia son atacados por la Jerarquía liberal y modernista. Porque el sacerdocio católico tiene el deber esencial de combatir el liberalismo y el modernismo en defensa de los derechos divinos violados, la Sociedad descarta toda posibilidad de regularización canónica por vía de acuerdo bilateral, de reconocimiento unilateral, o del modo que sea, en tanto la Jerarquía católica no vuelva a la Tradición de la Iglesia» (Estatutos, II, 5)

Que Dios bendiga a la nueva congregación y la Sma. Virgen vele sobre todos sus integrantes para que sepan ser fieles. El combate continúa.



Lindo Queso




Comentario Eleison 480
24 de septiembre de 2016
Monseñor Williamson


Cuanto más sabrosa la carnada en el anzuelo se pondrá
Más los pobres peces a sus adversarios por amigos tomarán.

En Australia, hace apenas un mes, el Superior General de la Fraternidad de San Pío X pintó una radiante imagen de su – como él espera – inminente sometimiento de la Fraternidad a los oficiales de Roma Conciliar. De un largo discurso, he aquí unos pocos comentarios significativos que él emitió, resumidos o citados completos (en bastardilla):

[ . . . ] Roma nos está ofreciendo una nueva estructura. A su cabeza estará un obispo, elegido por el Papa de una lista de tres miembros de la Fraternidad, nombrados por la Fraternidad. Él tendrá autoridad sobre los sacerdotes, sobre cualquier religioso queriendo unirse a la nueva estructura, y sobre los Católicos que pertenezcan a la nueva estructura. Éstos tendrán un derecho absoluto a recibir de los sacerdotes de la Fraternidad todos los sacramentos, incluyendo matrimonio. Este obispo estará capacitado para establecer escuelas y seminarios, ordenar (sacerdotes), establecer nuevas Congregaciones religiosas. La estructura será como una súper-diócesis, independiente de todos los obispos locales. En otras palabras, para ustedes fieles, no habrá cambio en lo que ustedes han estado ya disfrutando con la Fraternidad. La única diferencia será que ustedes estarán oficialmente reconocidos como Católicos.

Ustedes fácilmente pueden imaginar que habrá choques con los obispos locales. Entonces debemos ser prudentes, pero así como las cosas están ahora, ustedes no pueden imaginarse nada mejor que este ofrecimiento, que es tal que ustedes no pueden pensar que es una trampa. No es una trampa, y si alguien nos hace un ofrecimiento como éste solamente puede ser porque nos desea el bien. Él quiere que la Tradición prospere y florezca dentro de la Iglesia. Es imposible que un ofrecimiento como este pueda provenir de nuestros enemigos. Ellos tienen muchas otras maneras de aplastarnos, pero no esa manera [ … ].

Las afirmaciones resaltadas en negrita llaman a comentario –

* Una “nueva estructura” significa presumiblemente que la estructura de Monseñor Lefebvre para la Fraternidad será, esencialmente, abandonada. Roma está creando una entidad completamente nueva. Adiós, querida FSSPX.

* Un “obispo elegido por el Papa” es extremadamente importante. Y la cabeza de la “nueva estructura” continuará presumiblemente siendo elegida por el Papa. Pregunten a la Fraternidad de San Pedro lo que eso significa. Significó que en los 1990 su propia elección de un Superior General fue anulada por Roma, de manera que la elección de Roma fue instalada a la fuerza (Padre A. D.) para meter a la San Pedro en vereda.

* Noten también cómo este obispo estará capacitado para “ordenar (sacerdotes)” pero no obispos. Roma así tendrá la sartén por el mango sobre la nueva entidad.

* ¿“No habrá cambio”? ¡Pero por supuesto que lo habrá! Roma estará en adelante en control.

* “Ustedes estarán oficialmente reconocidos” – pero, ¿qué Católico necesita un reconocimiento por tales destructores de la Iglesia como lo son sus oficiales neo-modernistas actuales?

Cualquier reconocimiento solamente puede ser un mal signo.

* ¿“No una trampa…”? Todo este párrafo es verdaderamente notable.

El autor de estos “Comentarios” se siente obligado a volverse al Ratón Mickey y su amada compañera, la Ratona Minnie, para comentar:

Mickey: Querida, ¿puedes oler ese delicioso queso que yo puedo oler? Oh, mira, ¡aquí está!

Minnie: Pero Mickey, es una ratonera, puesta por el dueño de la casa para liquidarnos. ¿No puedes ver eso?

Mickey: ¡No puede ser una trampa! Te digo, si alguien nos ofrece tan buen queso solamente puede ser porque nos desea el bien. Está claro que él quiere que nosotros los ratones prosperemos y florezcamos dentro de su casa.

Minnie: (implorando) Oh, querido, ¿no puedes acordarte cuantos de nuestros primos murieron de esa manera?

Mickey: Por última vez te digo – y yo nunca me equivoco – ¡es imposible que un queso tan delicioso provenga de nuestros enemigos! Ellos nunca usarían esa manera para aplastarnos.

Minnie: (con un profundo suspiro) ¡No hay mejor manera de aplastarnos! Y, ¿cuántos más de nuestros amigos y parientes van a seguir tu liderazgo? Oh, ¡orgullo masculino!

Disculpen la frivolidad, queridos amigos, es que enfrentamos un verdadero Disneylandia.


Kyrie eleison.


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